Hace unos meses decidí tomarme un tiempo para avanzar con el estudio. Con los mangos guardados alcanza pero ha llegado la hora de volver a buscar trabajo.
En estos meses que he podido avanzar con mi tesis, cursar materias que me dan ganas de leer, releer literatura increíble, estudiar idiomas, escuchar podcast de todos los temas que me interesan, participar de todas las actividades gratuitas que quiero y sobre todas las cosas, pude hacer mucho trabajo voluntario... pero como ya lo hemos escuchado: nada es para siempre.
Conversaba con una compañera y me contaba sobre los líos en su laburo y me dijo: ¿quién inventó eso de que el trabajo dignifica?
Por ahora lo primero que tengo es el trabajo de buscar trabajo: full time.
Memorias próximas
martes, 14 de mayo de 2013
jueves, 18 de abril de 2013
Los gusanos y eso de morirse
La Chiquita, mi abuela, odiaba los gusanos.
Siempre me contaban historias de la valentía de mi abuela que tentaba a las víboras allá en Formosa, que salía con machete cuando escuchaba ruidos y otras hazañas. Otras historias eran de la pobreza, de la falta de comida, del no poder ir a la escuela, de lavar la ropa ajena por años. Tenía fobia a los gusanos.
A la Chiquita le decían así quizás por su contextura menudita. Me acuerdo de su casa en Formosa con un árbol de pomelo. Además amaba sus plantas y las flores.
Ella era difícil muchas veces, siempre me retaba porque la visitaba poco. Y siempre se quejaba de todos. Hacía unos mates dulces que eran una delicia: el agua endulzada con azúcar quemada con carbón y algunos yuyos de cedrón.
La Chiquita se hacía grande por cómo luchaba contra las enfermedades que las tuvo muchas, y operaciones ni que hablar. Tomaba tantas pastillas por día que yo le decía que era su cóctel (creo que no lo entendía). Cuando iba al hospital sus amigas decían que se iba de shopping. Le gustaba o ya se había acostumbrado.
A los peores momentos les ponía su mejor cara. Una mañana ya en su última internación desayunó sus galletitas y me dijo: "enfermo que come no se muere". Se lo tomaba con humor. Y no dejaba de decir cuán rica era la comida.
La Chiquita siempre dijo que no le tenía miedo a la muerte, era muy creyente y si dios mandaba eso así tenía que ser, pero que la cremaran porque no quería que se la comieran los gusanos.
Mi querida Chiquita ya estás descansando en paz. Chichina.
Siempre me contaban historias de la valentía de mi abuela que tentaba a las víboras allá en Formosa, que salía con machete cuando escuchaba ruidos y otras hazañas. Otras historias eran de la pobreza, de la falta de comida, del no poder ir a la escuela, de lavar la ropa ajena por años. Tenía fobia a los gusanos.
A la Chiquita le decían así quizás por su contextura menudita. Me acuerdo de su casa en Formosa con un árbol de pomelo. Además amaba sus plantas y las flores.
Ella era difícil muchas veces, siempre me retaba porque la visitaba poco. Y siempre se quejaba de todos. Hacía unos mates dulces que eran una delicia: el agua endulzada con azúcar quemada con carbón y algunos yuyos de cedrón.
La Chiquita se hacía grande por cómo luchaba contra las enfermedades que las tuvo muchas, y operaciones ni que hablar. Tomaba tantas pastillas por día que yo le decía que era su cóctel (creo que no lo entendía). Cuando iba al hospital sus amigas decían que se iba de shopping. Le gustaba o ya se había acostumbrado.
A los peores momentos les ponía su mejor cara. Una mañana ya en su última internación desayunó sus galletitas y me dijo: "enfermo que come no se muere". Se lo tomaba con humor. Y no dejaba de decir cuán rica era la comida.
La Chiquita siempre dijo que no le tenía miedo a la muerte, era muy creyente y si dios mandaba eso así tenía que ser, pero que la cremaran porque no quería que se la comieran los gusanos.
Mi querida Chiquita ya estás descansando en paz. Chichina.
lunes, 4 de marzo de 2013
En conserva
Cuando un grupo de veleros se organizan para realizar un viaje en conjunto se dice que van "en conserva". Es una buena idea para quienes somos principiantes.
Hablan fuerte y es imposible no escucharlos a tan sólo unos 10 metros de distancia.
La primera cuestión es la queja de que "en este país entra cualquiera" seguida de la necesaria comparación con lo que pasa en Estados Unidos, porque "ese es un país serio".
No contentos con ejercer la discriminación a viva voz continúan con la política nacional.
Al principio, desde sus esperables lugares de machistas que no pueden concebir que haya mujeres que hacen política, tienen poder e ideología. Cuando esos argumentos parecen terminarse entonces empieza la evaluación de la política actual con las más ensombrecedoras predicciones.
Ni que hablar de las palabras dedicadas a los "pendejos que militan en política".
Si no los viera ahí a los dos, parados en sus veleros disfrutando el fin de semana, pensaría que ambos lo han perdido todo y que no les queda ni algo para comer.
"Esto se está yendo todo a la mierda" dice uno y el otro, ya animado por el comentario del primero, sentencia que deben volver los militares porque no hay posibilidades que esto se "resuelva" con la democracia.
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Hablan cada uno desde la banda de su velero, ambos tienen alrededor de 55 años y ese machismo típico de timonel clase media alta.Hablan fuerte y es imposible no escucharlos a tan sólo unos 10 metros de distancia.
La primera cuestión es la queja de que "en este país entra cualquiera" seguida de la necesaria comparación con lo que pasa en Estados Unidos, porque "ese es un país serio".
No contentos con ejercer la discriminación a viva voz continúan con la política nacional.
Al principio, desde sus esperables lugares de machistas que no pueden concebir que haya mujeres que hacen política, tienen poder e ideología. Cuando esos argumentos parecen terminarse entonces empieza la evaluación de la política actual con las más ensombrecedoras predicciones.
Ni que hablar de las palabras dedicadas a los "pendejos que militan en política".
Si no los viera ahí a los dos, parados en sus veleros disfrutando el fin de semana, pensaría que ambos lo han perdido todo y que no les queda ni algo para comer.
"Esto se está yendo todo a la mierda" dice uno y el otro, ya animado por el comentario del primero, sentencia que deben volver los militares porque no hay posibilidades que esto se "resuelva" con la democracia.
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Me gustaría que cambie el viento, que venga una sudestada y se lleve sus palabras para el otro lado, pero hoy hay viento oeste y estoy ahí, escuchando cuán difícil es cambiar la sociedad y entendiendo que del muelle para este lado somos distintxs. jueves, 24 de enero de 2013
Los peligros de rezar
Descubro hoy que había un protocolo, uno que el soldado debió seguir y que no siguió.Dice el soldado de Breaking the Silence que el protocolo indica que el soldado debería gritar a los civiles en primer momento "stop" y luego "stop and identify yourself" (pare e identifíquese) y finalmente "stop or I'll shoot" (pare o tiro). Entonces el soldado -si la persona no se ha detenido e identificado- debe tirar en el aire y sólo en caso que la situación empeore, a lo pies, finalmente y sólo si esta persona presenta un riesgo a la vida del soldado éste tiene permitido disparar.
La semana pasada, en Palestina fueron asesinadas por las fuerzas israelíes 4 palestinos no armados y uno resultó gravemente herido.
Un día a la semana cerca del checkpoint en Belén un grupo de religiosxs (sacerdotes, monjas y activistas) caminan a lo largo del muro de concreto rezando padrenuestros y ave marías. Como acompañantes ecuménicos acompañábamos esa acción no violenta donde cada semana se rezaba un rosario.
Oscurecía ya casi al final del rosario y en la caminata nos acercamos aparentemente demasiado al checkpoint de autos. El soldado nos empezó a gritar. No dijo "stop" como dice el protocolo. Sólo se notaba su desesperación y miedo ante un grupo de religiosxs. Ridículo. ¿Se sentía realmente amenazado por las monjas de más de 60 que rezaban?
Empezó a gritar en hebreo y a apuntarnos. Cuando intenté sacar una foto fue aún peor. Más desesperación.
Nos miramos entre nosotrxs, dimos la vuelta y seguimos rezando.
A veces rezar puede ser mucho más peligroso de lo que unx se imagina.
La semana pasada, en Palestina fueron asesinadas por las fuerzas israelíes 4 palestinos no armados y uno resultó gravemente herido.
Un día a la semana cerca del checkpoint en Belén un grupo de religiosxs (sacerdotes, monjas y activistas) caminan a lo largo del muro de concreto rezando padrenuestros y ave marías. Como acompañantes ecuménicos acompañábamos esa acción no violenta donde cada semana se rezaba un rosario.
Oscurecía ya casi al final del rosario y en la caminata nos acercamos aparentemente demasiado al checkpoint de autos. El soldado nos empezó a gritar. No dijo "stop" como dice el protocolo. Sólo se notaba su desesperación y miedo ante un grupo de religiosxs. Ridículo. ¿Se sentía realmente amenazado por las monjas de más de 60 que rezaban?
Empezó a gritar en hebreo y a apuntarnos. Cuando intenté sacar una foto fue aún peor. Más desesperación.
Nos miramos entre nosotrxs, dimos la vuelta y seguimos rezando.
A veces rezar puede ser mucho más peligroso de lo que unx se imagina.
miércoles, 16 de enero de 2013
¿Cómo no iba a ser un cagón?
Nos juntamos a tomar un café en Corrientes y Callao.
Hace una década o más lo vi en una esquina de Plaza Italia y sin saber muy bien por qué, o por saberlo exactamente, le regalé una galletita de limón de esas que son como alfajorcitos.
Después siempre nos vimos, intermitentes.
Nos sentamos a la mesa y hablamos de la vida y de la muerte.
Hace poco tiempo su vieja decidió denunciar ante la CONADEP (hoy secretaría de derechos humanos) que la habían secuestrado junto con su marido y su hijo, él cuando tenía uno o dos meses. Ella antes no hablaba de lo que había pasado pero desde que pudo decir no deja de llorar. Él la acompañó y me cuenta los detalles: le dijeron a él también que llene el formulario para "las víctimas" y ahí se dio cuenta que era una víctima.
Sus viejxs estuvieron algunos días desaparecidos: torturas y simulacros de fusilamiento para que hablaran de cosas que no sabían.
Él, bebé, estuvo unas horas con los secuestradores que más tarde lo entregaron a los abuelos maternos.
A sus viejos los soltaron, hicieron la denuncia que 30 años más tarde su familia no recordaba y que la burocracia guardó para que él hoy pudiera tener el expediente y reconstruir lo dicho.
Después de lo ocurrido la mamá le contó que vivieron meses aterrados y encerrados en el departamento. Sin animarse a salir, con miedo.
Esos fueron para él los primero meses de vida. Me mira y se sincera: "¿Cómo no iba a ser un cagón?"
Hace una década o más lo vi en una esquina de Plaza Italia y sin saber muy bien por qué, o por saberlo exactamente, le regalé una galletita de limón de esas que son como alfajorcitos.
Después siempre nos vimos, intermitentes.
Nos sentamos a la mesa y hablamos de la vida y de la muerte.
Hace poco tiempo su vieja decidió denunciar ante la CONADEP (hoy secretaría de derechos humanos) que la habían secuestrado junto con su marido y su hijo, él cuando tenía uno o dos meses. Ella antes no hablaba de lo que había pasado pero desde que pudo decir no deja de llorar. Él la acompañó y me cuenta los detalles: le dijeron a él también que llene el formulario para "las víctimas" y ahí se dio cuenta que era una víctima.
Sus viejxs estuvieron algunos días desaparecidos: torturas y simulacros de fusilamiento para que hablaran de cosas que no sabían.
Él, bebé, estuvo unas horas con los secuestradores que más tarde lo entregaron a los abuelos maternos.
A sus viejos los soltaron, hicieron la denuncia que 30 años más tarde su familia no recordaba y que la burocracia guardó para que él hoy pudiera tener el expediente y reconstruir lo dicho.
Después de lo ocurrido la mamá le contó que vivieron meses aterrados y encerrados en el departamento. Sin animarse a salir, con miedo.
Esos fueron para él los primero meses de vida. Me mira y se sincera: "¿Cómo no iba a ser un cagón?"
miércoles, 28 de noviembre de 2012
El buen diplomático
Hay dos clases de diplomáticxs quienes lo son por carrera y aquellxs que lo son por comportamiento. A veces estxs y aquellxs se superponen, otras no.
Luego de una esmerada observación de ambos especímenes comparto con uds algunos tips para ser un/a buen/a diplomáticx:
Luego de una esmerada observación de ambos especímenes comparto con uds algunos tips para ser un/a buen/a diplomáticx:
- Sonría, lo están filmando o al menos evaluando.
- Vista elegante. Ni muy muy ni tan tan. Sobriamente.
- Tenga en su memoria 5 anécdotas factibles de ser compartidas con público diverso. Entre ellas busque las siguientes características:
- no deben dar cuenta de una ideología que pueda generar controversia con su público.
- deben guardar relación con algo tradicional o característico de su país o lugar de origen, para realzar el toque exótico en particular en ámbitos internacionales.
- deben tener algún episodio que genere gracia y/o ternura en su público, incluso a costa de reírse de un/a mismx.
- moralejas son bienvenidas y necesarias.
- puede apelarse al golpe bajo siempre y cuando se termine con una expresión de esperanza.
- Nunca vaya directo al punto con sus interlocutorxs. Primero es recomendable preguntar por el viaje, la comida, etc.
- Aunque le disguste lo que escucha y le parezca repulsivo e incoherente, no muestre desacuerdo a menos que se lo pregunten, y sólo si es necesario y pertinente.
- Recuerde los nombres de pila. La memoria es una gran puerta de entrada.
- Los problemas son desafíos.
- Los disgustos son sorpresas.
- El modo en que habla es fundamental. Aunque diga frases sin sentido lo importante es que suenen como grandes verdades.
- Y cada vez que decida hablar siempre siempre retome a alguien que haya hablado antes -cuanto mayor le cargo y respeto por la persona citada mejor-.
- No olvide sus tarjetas personales!
viernes, 23 de noviembre de 2012
Israel, Palestina y Sudáfrica
23 de noviembre, aeropuerto de
Johannesburgo
Hace un año estaba en un aeropuerto,
igual que hoy. Llegaba a Ben Gurion a empezar los tres meses de
voluntariado como acompañante ecuménica en Belén, Palestina.
Hace un año empezaba a descubrir lo
que es el conflicto palestino israelí, lo que significa para la
gente que allí vive. Cómo se vive en conflicto.
Anteayer se declaró el cese del fuego de
la operación “Pilar defensivo”, una nueva operación en la que
Israel volvió a practicar el terrorismo de Estado contra la
población que -quiera o no reconocer- controla y de la cual es
responsable según leyes internacionales.
Y hay que hablar de los misiles que
parten desde Gaza, pero no se puede hacerlo del mismo modo que de las
acciones del Estado de Israel simplemente porque uno es un Estado y
lo otro un grupo armado. Comparar sin mencionar esto se llama teoría
de los dos demonios.
¿Es verdad que se preocupan por la
población en Gaza? Porque las personas, antes, durante y después de
los bombardeos israelíes siguen sitiadas.
¿Alguien cree seriamente que con el
cese del fuego se logra algo más? No digo que no salva vidas, que es
obviamente mejor no ser bombardeadx. Sin embargo ¿para qué? ¿Para
seguir así como están?
***
Me preguntó si era optimista o
pesimista con lo que estaba pasando en Gaza, como había estado en
Palestina y podía tener una mirada más cercana... Le dije que eso
no importa. Igual no cambia lo que pasa, le dije. No suma. Hay que
trabajar para que la vida de esa gente cambie para mejor.
La evaluación de cómo fue, que la
haga la historia.
Me miró y se quedó callado. Creo que
entendió que en esto de creer de que toda persona vale por el hecho
de ser humana, no hay optimistas y pesimistas. En esto de no querer
la injusticia y el sufrimiento de nadie, las metas pueden ser a
eterno plazo.
***
Hoy estoy en Sudáfrica. Hace unos días
vi un documental llamado “Road to Apartheid” que es básicamente
una búsqueda de similitudes y argumentaciones en relación a por qué
Israel sigue el modelo sudafricano.
Es raro estar en Sudáfrica escribiendo
esto. En el mismo día que hace un año atrás llegaba a Israel.
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