lunes, 14 de abril de 2014

Eso de la contención escolar

Ese día pedí una entrevista con el gabinete psicopedagógico del colegio. Me atendieron y expliqué que estaba mal, que eso tarde o temprano podía repercutir en mi desempeño escolar.
Era anoréxica hacía mas de un año y nadie lo había notado, eso no lo dije.
Tomaron nota y otro día en hora de clase, cuando todxs mis compañerxs se preguntaban para qué, me llamaron.
La respuesta fue clara: -el gabinete se ocupa de lxs chicxs que tienen problemas en el colegio, no de los problemas fuera de allí. Tus notas están bien.
Me fui sin ayuda.

Ese día a la salida, una de las psicólogas me dice que ella me puede ayudar pero no en el marco del colegio. Le agradezco. Le digo que no hace falta, que no llamen a mi familia.

No llamaron ni volvieron a contactarse conmigo.


Este año empecé a estudiar el profesorado y pienso en ese episodio como el peor ejemplo de la idea de contención escolar.
Pienso en la mentada excelencia académica por la que tantxs pibes sufren los cursos de ingreso y exámenes exclusivos y excluyentes.
Pienso con las lecturas y a pesar de ellas, qué, cómo, de qué manera, podemos hablar de una buena enseñanza, hasta donde llega.

Parece que la excelencia académica poco habla de la calidad humana.


lunes, 7 de abril de 2014

No más


El médico nos dice que se debe volver a hacer una intervención que su cuerpo, anciano y cansado, tiene nada de posibilidades de resistir.
Sabíamos que ese momento iba a llegar tarde o temprano. Que había que decidir lo que ella ya había decidido: basta de más intervenciones, drogas, sueros, quirófanos.
Su hija lo dice llorando: - ella no quiere más intervenciones, doctor.
El médico sabe lo que significa y la intenta tranquilizar: -es la mejor decisión, así pueden estar con ella, que no sufra. Tengo que pedirles que me firmen para que vuelva a la habitación donde puedan estar con ella-, él se va.
Su hija se desploma en el sillón de la maldita sala de espera y llora. Yo también.
Es una mezcla de resignación con tranquilidad de saber que se hace lo correcto. La paz que da la certeza.
Marcar el teléfono para decirle a su hijo que firmaremos eso que la deja morir pierde todo el sentido.
Explico con claridad la situación y el silencio se hace del otro lado, una voz ahogada se escucha:
-Lamento que tengas que decirme esto.
Yo también.
Desde esa firma empieza una semana de turnarse para estar en el hospital, de intentar que las cosas vayan bien a pesar de todo.
Empiezan las confusiones de nombres de quien va dejando la vida lentamente. Los desayunos insulsos de hospital que a ella le parecen tan ricos. Por fin puede comer lo que quiera, no hace falta que se cuide y puede tomar el te con azúcar.
Ella se despierta de a ratos porque su cuerpo tiene tan poca fuerza que se va cayendo y hay que ayudarla.
Los perdones no alcanzan.
Las lágrimas no sirven.

Ella se va, se lleva un pedacito de cada unx, algunos apodos que nadie va a volver a darnos, un poco de nuestra vergüenza y fortaleza, el gusto del mate con cedrón y azúcar quemada con carbón.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Las mudas, mudarse, moverse y mi diccionario de latín que se mudó sin mí

Extraño mi diccionario de latín. Es la primera cosa que busco y me doy cuenta que se ha ido con otros libros.

Quería decir algo sobre esto de mudarse y quise buscar la raíz latina... tuve que recurrir a la RAE on line en lugar de mi hermoso diccionario mohoso se latín. Ese que al abrirlo unx imagina que acompañó algún que otro guerrero latino en su aclamada entrada triunfante y le repetía "memento mori". Pero el diccionario ése se lo decía a otrxs porque él sigue ahí, ahora en un ático.

El verbo mudar viene de mutare que tiene más que ver con eso de mutar. En inglés es to move que tiene más que ver con eso de moverse.

Y es que dejar el lugar que habito, que llamo "casa", para ir a otro que no existe aún (porque muchas cosas no son hasta que no les damos nombre), tiene sus altibajos.

Me muevo y me mudo son reflexivos, ahora más aún. 
Muto, cambio, hago y deshago no lo son.

Miro este lugar que hoy he dejado de llamar "casa" y sonrío. Hay otras "casas" por ser.

La imagen de él que hace una semana quedó en situación de calle en la Ciudad de Buenos Aires me golpea en la frente (ni sabemos cuántas personas son); las demoliciones en Palestina se hincan en la boca de mi estómago.

Me mudo y quedo muda.



jueves, 7 de noviembre de 2013

Ecología berreta

Me pide que le vaya a comprar agua al quiosco y me especifica que quiere cuatro botellitas de las chiquitas (medio litro) por separado.
Vuelvo con las cuatro botellitas en una bolsa y me dice:
- No pidas bolsas plásticas ¿vos sabés lo que les pasa a los animales con las bolsas plásticas?

Hay algunas cuestiones que quiero señalar al respecto:
1. las 4 botellitas de plástico cuando pudo ser 1 sola grande son seguro más dañinas que la bolsa.
2. ¿cómo se pretende que pueda cargar con 4 botellitas sin una bolsa? (claro pude haber llevado la mía de tela pero nunca pensé que iban a estar tan heladas)
3.  ¿Es necesario que tengamos que ver animales muriendo para decidir reciclar, reducir o reusar?
4. De acuerdo a este argumento,  cualquier otro plástico puede usarse a mansalva pero las bolsitas no, ojo!
5. No es por meterlo en la misma bolsa (hablando de bolsas) de la contaminación pero.... ¿no será un poco más perjudicial su aire acondicionado encendido 24 x 7? Su poco separada basura? o su auto personal a nafta que normalmente sólo lleva una persona de aquí para allá en el tránsito de la ciudad? (sólo por mencionar algún ejemplo)

Esto de cuidar el ambiente no es para que la Sra de Barrio Norte sienta que no se mueren animalitos. No Sra, es un poquito más complejo, a veces sin fotos ni videos de animalitos muriendo asfixiados.
Me cansa el ecologismo berreta.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Un Estado para un pueblo

A propósito del reconocimiento de Palestina como estado observador no miembro de las Naciones Unidas.

Cuando estábamos en Palestina las familias y personas a las que acompañábamos nos agradecían porque nos importaba lo que les pasaba, porque las escuchábamos.
Parte de nuestro trabajo como acompañantes ecuménicos del PEAPI (Programa Ecuménico de Acompañamiento a Palestina e Israel del Consejo Mundial de Iglesias) es estar en distintas ciudades de Cisjordania. Acompañar en los momentos dolorosos como la demolición de sus casas aunque no podamos evitarlas; estar ahí cuando te cuentan las injusticias que viven; acompañar a los chicos que van a la escuela con miedo; registrar y sacar fotos cuando los soldados israelíes abusan de su poder. Prestar el oído, consolar cuando no hay respuestas y compartir también el dolor de la impotencia y la frustración de vivir resistiendo. En fin, dejar testimonio de lo que ocurre y contarles a ustedes lo que hemos visto.
Hemos sido testigos que el pueblo palestino siente que el conflicto del cual son protagonistas cada día de sus vidas ha sido olvidado por todos. A nadie parece importarle lo que pasa en la hoy amurallada Belén o en la árida ciudad de Hebrón.
A nadie parece importarle que un muro los separe de sus tierras y familias, o que los deje viviendo sin permisos en su propia casa. ¿Quién sabe de los chicos que van a la escuela y soldados con M16 les revuelven sus mochilas? ¿Quién hace eco de tantas familias que pierden aún hoy sus tierras por el robo de las colonias ilegales en Cisjordania? ¿Y de los cientos de detenidos por razones administrativas cuyas causas y tiempos nadie conoce?
El pasado 29 de noviembre de 2012, en el mismo día que 65 años antes las Naciones Unidas habían aprobado el plan de partición que resultó en la creación del estado de Israel (Res. 181 (II) de NNUU), a Palestina le fue otorgado el estatuto de estado observador no miembro de esa asamblea de naciones.
Muchas cosas se desprenden de ese hecho, muchas simbólicas y algunas prácticas. Por ejemplo, que Palestina como estado podrá empezar a pelear por sus derechos a la verdad y la justicia en las cortes internacionales.
Pero antes, mucho más al principio, el mundo ha escuchado al pueblo palestino. ¿Será que por fin a alguien empieza a importarle? O se trata al menos de mantener viva la esperanza de que algún día habrá paz en tierra santa.

Este artículo fue escrito por Gisela Cardozo y Lars Jacob, acompañantes ecuménicos del PEAPI 2011-2012 en Belén y Hebrón.

jueves, 17 de octubre de 2013

Donde el hombre deja de ser humano para ser animal

Así definió Esteban el puesto de control Taybe donde estuvo yendo todas las semanas como acompañante ecuménico del PEAPI en Palestina durante tres meses.

Van a hacer dos años que partí a vivir en Belén. Fueron sólo tres meses y, a pesar de haber vuelto, un pedacito de mí se quedó a vivir ahí, sin permisos ni papeles.
Se quedó mucho de eso que era mi inocencia.
Cuando dejás de sorprenderte y dejás de espantarte perdés la inocencia.
Cuando empezás a contar gente que hoy sí te sonríe porque hoy "sólo" esperan pocas horas para cruzar el puesto de control, se pierde la inocencia.
O quizás no se pierda, te la van robando.
(Porque no hay que buscar la culpa en las víctimas)
Como a los olivos y la tierra.
Como a la paz.

Desde que volví de Palestina sigo el conflicto por los diarios, por los blogs de otros acompañantes, los testimonios de quienes vuelven. Parece que nada mejora. Parece que nunca va a haber paz para ningún pueblo.
Y es ahí donde no me queda más que admirar la grandeza de quienes viviendo allá, sufriendo la ocupación cada día, tienen esperanza, resisten sin violencia.
Esas personas que salen del círculo de la violencia y resisten. 

Y pienso en la letra de esta Canción de los harapos de Silvio Rodríguez. 





miércoles, 18 de septiembre de 2013

Habeas corpus por Jorge Julio Lopez

Llevar el escrito, el documento y enfrentarse a una maquinaria burocrática de inacceso a la justicia. 
Toma nota veloz con su teclado. Lugar de nacimiento. Fecha. Nombre del padre. Vive?. Nombre de la madre. Vive?. Domicilio constituido para la presentación.
Me insinúa si la presentación es testimonial, dado que no tengo nuevos elementos para aportar y que la desaparición va a tener ya 7 años.
Le explico que no es testimonial que la presentación es porque hace 7 años que esta persona está desaparecida.
Sella mi copia. Imprime y ajusta otras hojas.
Pregunta si menciono al Juzgado que lleva la causa. Sí.
Pone las hojas juntas tomadas por la esquina superior izquierda.
Arma un expediente. Me extiende la mano para saludar.
Agradezco y salgo en la oficina no sé cuánto número del Palacio de Tribunales.
Ascensor número 10.
Abrazo las hojas selladas, como abrigándolas del frío de la burocracia.
Un hábeas corpus más por Jorge Julio López fue presentado.
¿Revisarán cada una de las comisarías y hospitales en su búsqueda?
¿Responderán que la acción no es procedente en el caso?

A siete años de su segunda desaparición.