Me pide que le vaya a comprar agua al quiosco y me especifica que quiere cuatro botellitas de las chiquitas (medio litro) por separado.
Vuelvo con las cuatro botellitas en una bolsa y me dice:
- No pidas bolsas plásticas ¿vos sabés lo que les pasa a los animales con las bolsas plásticas?
Hay algunas cuestiones que quiero señalar al respecto:
1. las 4 botellitas de plástico cuando pudo ser 1 sola grande son seguro más dañinas que la bolsa.
2. ¿cómo se pretende que pueda cargar con 4 botellitas sin una bolsa? (claro pude haber llevado la mía de tela pero nunca pensé que iban a estar tan heladas)
3. ¿Es necesario que tengamos que ver animales muriendo para decidir reciclar, reducir o reusar?
4. De acuerdo a este argumento, cualquier otro plástico puede usarse a mansalva pero las bolsitas no, ojo!
5. No es por meterlo en la misma bolsa (hablando de bolsas) de la contaminación pero.... ¿no será un poco más perjudicial su aire acondicionado encendido 24 x 7? Su poco separada basura? o su auto personal a nafta que normalmente sólo lleva una persona de aquí para allá en el tránsito de la ciudad? (sólo por mencionar algún ejemplo)
Esto de cuidar el ambiente no es para que la Sra de Barrio Norte sienta que no se mueren animalitos. No Sra, es un poquito más complejo, a veces sin fotos ni videos de animalitos muriendo asfixiados.
Me cansa el ecologismo berreta.
jueves, 7 de noviembre de 2013
Ecología berreta
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miércoles, 23 de octubre de 2013
Un Estado para un pueblo
A
propósito del reconocimiento de Palestina como estado observador no
miembro de las Naciones Unidas.
Cuando
estábamos en Palestina las familias y personas a las que
acompañábamos nos agradecían porque nos importaba lo que les
pasaba, porque las escuchábamos.
Parte
de nuestro trabajo como acompañantes ecuménicos del PEAPI (Programa Ecuménico de Acompañamiento a Palestina e Israel del Consejo Mundial de Iglesias) es estar en distintas ciudades de Cisjordania.
Acompañar en los momentos dolorosos como la demolición de sus casas
aunque no podamos evitarlas; estar ahí cuando te cuentan las
injusticias que viven; acompañar a los chicos que van a la escuela
con miedo; registrar y sacar fotos cuando los soldados israelíes
abusan de su poder. Prestar el oído, consolar cuando no hay
respuestas y compartir también el dolor de la impotencia y la
frustración de vivir resistiendo. En fin, dejar testimonio de lo que
ocurre y contarles a ustedes lo que hemos visto.
Hemos
sido testigos que el pueblo palestino siente que el conflicto del
cual son protagonistas cada día de sus vidas ha sido olvidado por
todos. A nadie parece importarle lo que pasa en la hoy amurallada
Belén o en la árida ciudad de Hebrón.
A
nadie parece importarle que un muro los separe de sus tierras y
familias, o que los deje viviendo sin permisos en su propia casa.
¿Quién sabe de los chicos que van a la escuela y soldados con M16
les revuelven sus mochilas? ¿Quién hace eco de tantas familias que
pierden aún hoy sus tierras por el robo de las colonias ilegales en
Cisjordania? ¿Y de los cientos de detenidos por razones
administrativas cuyas causas y tiempos nadie conoce?
El
pasado 29 de noviembre de 2012, en el mismo día que 65 años antes
las Naciones Unidas habían aprobado el plan de partición que
resultó en la creación del estado de Israel (Res. 181 (II) de
NNUU), a Palestina le fue otorgado el estatuto de estado observador
no miembro de esa asamblea de naciones.
Muchas
cosas se desprenden de ese hecho, muchas simbólicas y algunas
prácticas. Por ejemplo, que Palestina como estado podrá empezar a
pelear por sus derechos a la verdad y la justicia en las cortes
internacionales.
Pero
antes, mucho más al principio, el mundo ha escuchado al pueblo
palestino. ¿Será que por fin a alguien empieza a importarle? O se
trata al menos de mantener viva la esperanza de que algún día habrá
paz en tierra santa.
Este artículo fue escrito por Gisela
Cardozo y Lars Jacob, acompañantes ecuménicos del PEAPI 2011-2012 en Belén y
Hebrón.
jueves, 17 de octubre de 2013
Donde el hombre deja de ser humano para ser animal
Así definió Esteban el puesto de control Taybe donde estuvo yendo todas las semanas como acompañante ecuménico del PEAPI en Palestina durante tres meses.
Van a hacer dos años que partí a vivir en Belén. Fueron sólo tres meses y, a pesar de haber vuelto, un pedacito de mí se quedó a vivir ahí, sin permisos ni papeles.
Se quedó mucho de eso que era mi inocencia.
Cuando dejás de sorprenderte y dejás de espantarte perdés la inocencia.
Cuando empezás a contar gente que hoy sí te sonríe porque hoy "sólo" esperan pocas horas para cruzar el puesto de control, se pierde la inocencia.
O quizás no se pierda, te la van robando.
(Porque no hay que buscar la culpa en las víctimas)
Como a los olivos y la tierra.
Como a la paz.
Desde que volví de Palestina sigo el conflicto por los diarios, por los blogs de otros acompañantes, los testimonios de quienes vuelven. Parece que nada mejora. Parece que nunca va a haber paz para ningún pueblo.
Y es ahí donde no me queda más que admirar la grandeza de quienes viviendo allá, sufriendo la ocupación cada día, tienen esperanza, resisten sin violencia.
Esas personas que salen del círculo de la violencia y resisten.
Y pienso en la letra de esta Canción de los harapos de Silvio Rodríguez.
Van a hacer dos años que partí a vivir en Belén. Fueron sólo tres meses y, a pesar de haber vuelto, un pedacito de mí se quedó a vivir ahí, sin permisos ni papeles.
Se quedó mucho de eso que era mi inocencia.
Cuando dejás de sorprenderte y dejás de espantarte perdés la inocencia.
Cuando empezás a contar gente que hoy sí te sonríe porque hoy "sólo" esperan pocas horas para cruzar el puesto de control, se pierde la inocencia.
O quizás no se pierda, te la van robando.
(Porque no hay que buscar la culpa en las víctimas)
Como a los olivos y la tierra.
Como a la paz.
Desde que volví de Palestina sigo el conflicto por los diarios, por los blogs de otros acompañantes, los testimonios de quienes vuelven. Parece que nada mejora. Parece que nunca va a haber paz para ningún pueblo.
Y es ahí donde no me queda más que admirar la grandeza de quienes viviendo allá, sufriendo la ocupación cada día, tienen esperanza, resisten sin violencia.
Esas personas que salen del círculo de la violencia y resisten.
Y pienso en la letra de esta Canción de los harapos de Silvio Rodríguez.
miércoles, 18 de septiembre de 2013
Habeas corpus por Jorge Julio Lopez
Llevar el escrito, el documento y enfrentarse a una maquinaria burocrática de inacceso a la justicia.
Toma nota veloz con su teclado. Lugar de nacimiento. Fecha. Nombre del padre. Vive?. Nombre de la madre. Vive?. Domicilio constituido para la presentación.
Me insinúa si la presentación es testimonial, dado que no tengo nuevos elementos para aportar y que la desaparición va a tener ya 7 años.
Le explico que no es testimonial que la presentación es porque hace 7 años que esta persona está desaparecida.
Sella mi copia. Imprime y ajusta otras hojas.
Pregunta si menciono al Juzgado que lleva la causa. Sí.
Pone las hojas juntas tomadas por la esquina superior izquierda.
Arma un expediente. Me extiende la mano para saludar.
Agradezco y salgo en la oficina no sé cuánto número del Palacio de Tribunales.
Ascensor número 10.
Abrazo las hojas selladas, como abrigándolas del frío de la burocracia.
Un hábeas corpus más por Jorge Julio López fue presentado.
¿Revisarán cada una de las comisarías y hospitales en su búsqueda?
¿Responderán que la acción no es procedente en el caso?
A siete años de su segunda desaparición.
Toma nota veloz con su teclado. Lugar de nacimiento. Fecha. Nombre del padre. Vive?. Nombre de la madre. Vive?. Domicilio constituido para la presentación.
Me insinúa si la presentación es testimonial, dado que no tengo nuevos elementos para aportar y que la desaparición va a tener ya 7 años.
Le explico que no es testimonial que la presentación es porque hace 7 años que esta persona está desaparecida.
Sella mi copia. Imprime y ajusta otras hojas.
Pregunta si menciono al Juzgado que lleva la causa. Sí.
Pone las hojas juntas tomadas por la esquina superior izquierda.
Arma un expediente. Me extiende la mano para saludar.
Agradezco y salgo en la oficina no sé cuánto número del Palacio de Tribunales.
Ascensor número 10.
Abrazo las hojas selladas, como abrigándolas del frío de la burocracia.
Un hábeas corpus más por Jorge Julio López fue presentado.
¿Revisarán cada una de las comisarías y hospitales en su búsqueda?
¿Responderán que la acción no es procedente en el caso?
A siete años de su segunda desaparición.
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miércoles, 7 de agosto de 2013
Vivir sin aire
Me dice que compró el aire hace 20 días que funciona mal y se lo terminó llevando el servicio técnico. Aún no tiene fecha de reparación porque faltan los repuestos. Ya sabemos de la calidad del servicio por garantía... bastante berreta, al menos en la experiencia personal.
Sus ojos parecen entrecerrados, será porque frunce el ceño o porque los años han pasado de a muchas décadas.
Busca mi mirada esperando mi comprensión e indignación y me pregunta: "¿a vos te parece que se pueda vivir sin aire?"
"Nunca tuve aire" pienso mientras asiento con mi cabeza. Creo que no era el momento de hablar de distribución de la riqueza, de injusticia social, de inequidad o clases sociales. Pobres de todxs nosotrxs.
Sus ojos parecen entrecerrados, será porque frunce el ceño o porque los años han pasado de a muchas décadas.
Busca mi mirada esperando mi comprensión e indignación y me pregunta: "¿a vos te parece que se pueda vivir sin aire?"
"Nunca tuve aire" pienso mientras asiento con mi cabeza. Creo que no era el momento de hablar de distribución de la riqueza, de injusticia social, de inequidad o clases sociales. Pobres de todxs nosotrxs.
lunes, 22 de julio de 2013
Futbolización de la política
No sé dónde fue que leí la idea de la futbolización de la política pero me pareció una descripción tan adecuada de la realidad en Argentina que quería compartirla.
Por un lado, la cantidad de políticos que empiezan su carrera en los clubes de fútbol.
Las barras brava de los clubes de fútbol como fuerza de choque de varias instituciones políticas (partidos, sindicatos, etc).
Después está la pasión del fútbol en las disputas políticas, que no entiende de razones ni de lógica porque es pasión.
La dicotomía propia de los partidos de fútbol que se traslada con mucha facilidad a cualquier análisis político. De repente el peronismo es como boca. Por eso es imposible explicarle a alguien qué es el peronismo...
Entonces unx ya no habla de políticas públicas: defiende o ataca. En el mejor de los casos cambia algunos jugadores o la estrategia. Trasladamos y naturalizamos la violencia en el fútbol a nuestra construcción como sociedad.
Despreciamos al contrincante por el sólo hecho de que está del otro lado. Nos fanatizamos. Obviamos nuestras faltas y remarcamos las ajenas.
Y la mayoría lo mira por TV: al partido de fútbol y a la política partidaria.
¡Qué difícil se nos hace la diversidad!
Por un lado, la cantidad de políticos que empiezan su carrera en los clubes de fútbol.
Las barras brava de los clubes de fútbol como fuerza de choque de varias instituciones políticas (partidos, sindicatos, etc).
Después está la pasión del fútbol en las disputas políticas, que no entiende de razones ni de lógica porque es pasión.
La dicotomía propia de los partidos de fútbol que se traslada con mucha facilidad a cualquier análisis político. De repente el peronismo es como boca. Por eso es imposible explicarle a alguien qué es el peronismo...
Entonces unx ya no habla de políticas públicas: defiende o ataca. En el mejor de los casos cambia algunos jugadores o la estrategia. Trasladamos y naturalizamos la violencia en el fútbol a nuestra construcción como sociedad.
Despreciamos al contrincante por el sólo hecho de que está del otro lado. Nos fanatizamos. Obviamos nuestras faltas y remarcamos las ajenas.
Y la mayoría lo mira por TV: al partido de fútbol y a la política partidaria.
¡Qué difícil se nos hace la diversidad!
miércoles, 22 de mayo de 2013
Dar testimonio
Ayer fui testigo en el Tribunal Ético a la ocupación y colonización por Israel en Palestina que se realizó en Buenos Aires.
Lo único que tuve que hacer fue contar, rememorar algunas cosas de aquellas que se habían tornado en la realidad cotidiana durante tres meses en Palestina, en el checkpoint 300 en Belén.
Apenas tuve un tiempo para mencionar el recorrido básico del puesto de control. Apenas pude hablar de la humillación de esperar horas para cruzar de un lado al otro de un muro ilegal. De la línea humanitaria que de "humanitaria" sólo tiene el nombre. Hablé de la seam zone.
Pero pude hacer algo que no había hecho. Pude llorar.
Fue un instante en que todas las situaciones de dolor, bronca e impotencia que vi en Palestina se juntaron y por fin me dejaron llorar.
Porque no se puede llorar cuando una está ahí y tiene que ser fuerte y mostrar que lo soporta, que es como un bastoncito en el cual quienes sufren día a día pueden apoyarse un ratito a descansar de tanta cosa.
Hay cosas que no se pueden olvidar. Es como si esas cosas no se olvidaran de una. Entonces vuelvo a sentir el gusto al té con menta y azúcar. A ver los mil mapas desplegados en mesas ratonas de los living palestinos. A ver las fotos de las casas destruidas y los escombros a mi alrededor. Cierro los ojos y puedo casi escuchar las obras de extensión del muro en Al Walaja... Veo ahí los olivos talados y las colonias en expansión permanente.
Lo único que tuve que hacer fue contar, rememorar algunas cosas de aquellas que se habían tornado en la realidad cotidiana durante tres meses en Palestina, en el checkpoint 300 en Belén.
Apenas tuve un tiempo para mencionar el recorrido básico del puesto de control. Apenas pude hablar de la humillación de esperar horas para cruzar de un lado al otro de un muro ilegal. De la línea humanitaria que de "humanitaria" sólo tiene el nombre. Hablé de la seam zone.
Pero pude hacer algo que no había hecho. Pude llorar.
Fue un instante en que todas las situaciones de dolor, bronca e impotencia que vi en Palestina se juntaron y por fin me dejaron llorar.
Porque no se puede llorar cuando una está ahí y tiene que ser fuerte y mostrar que lo soporta, que es como un bastoncito en el cual quienes sufren día a día pueden apoyarse un ratito a descansar de tanta cosa.
Hay cosas que no se pueden olvidar. Es como si esas cosas no se olvidaran de una. Entonces vuelvo a sentir el gusto al té con menta y azúcar. A ver los mil mapas desplegados en mesas ratonas de los living palestinos. A ver las fotos de las casas destruidas y los escombros a mi alrededor. Cierro los ojos y puedo casi escuchar las obras de extensión del muro en Al Walaja... Veo ahí los olivos talados y las colonias en expansión permanente.
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