jueves, 17 de octubre de 2013

Donde el hombre deja de ser humano para ser animal

Así definió Esteban el puesto de control Taybe donde estuvo yendo todas las semanas como acompañante ecuménico del PEAPI en Palestina durante tres meses.

Van a hacer dos años que partí a vivir en Belén. Fueron sólo tres meses y, a pesar de haber vuelto, un pedacito de mí se quedó a vivir ahí, sin permisos ni papeles.
Se quedó mucho de eso que era mi inocencia.
Cuando dejás de sorprenderte y dejás de espantarte perdés la inocencia.
Cuando empezás a contar gente que hoy sí te sonríe porque hoy "sólo" esperan pocas horas para cruzar el puesto de control, se pierde la inocencia.
O quizás no se pierda, te la van robando.
(Porque no hay que buscar la culpa en las víctimas)
Como a los olivos y la tierra.
Como a la paz.

Desde que volví de Palestina sigo el conflicto por los diarios, por los blogs de otros acompañantes, los testimonios de quienes vuelven. Parece que nada mejora. Parece que nunca va a haber paz para ningún pueblo.
Y es ahí donde no me queda más que admirar la grandeza de quienes viviendo allá, sufriendo la ocupación cada día, tienen esperanza, resisten sin violencia.
Esas personas que salen del círculo de la violencia y resisten. 

Y pienso en la letra de esta Canción de los harapos de Silvio Rodríguez. 





miércoles, 18 de septiembre de 2013

Habeas corpus por Jorge Julio Lopez

Llevar el escrito, el documento y enfrentarse a una maquinaria burocrática de inacceso a la justicia. 
Toma nota veloz con su teclado. Lugar de nacimiento. Fecha. Nombre del padre. Vive?. Nombre de la madre. Vive?. Domicilio constituido para la presentación.
Me insinúa si la presentación es testimonial, dado que no tengo nuevos elementos para aportar y que la desaparición va a tener ya 7 años.
Le explico que no es testimonial que la presentación es porque hace 7 años que esta persona está desaparecida.
Sella mi copia. Imprime y ajusta otras hojas.
Pregunta si menciono al Juzgado que lleva la causa. Sí.
Pone las hojas juntas tomadas por la esquina superior izquierda.
Arma un expediente. Me extiende la mano para saludar.
Agradezco y salgo en la oficina no sé cuánto número del Palacio de Tribunales.
Ascensor número 10.
Abrazo las hojas selladas, como abrigándolas del frío de la burocracia.
Un hábeas corpus más por Jorge Julio López fue presentado.
¿Revisarán cada una de las comisarías y hospitales en su búsqueda?
¿Responderán que la acción no es procedente en el caso?

A siete años de su segunda desaparición.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Vivir sin aire

Me dice que compró el aire hace 20 días que funciona mal y se lo terminó llevando el servicio técnico. Aún no tiene fecha de reparación porque faltan los repuestos. Ya sabemos de la calidad del servicio por garantía... bastante berreta, al menos en la experiencia personal.
Sus ojos parecen entrecerrados, será porque frunce el ceño o porque los años han pasado de a muchas décadas.
Busca mi mirada esperando mi comprensión e indignación y me pregunta: "¿a vos te parece que se pueda vivir sin aire?"

"Nunca tuve aire" pienso mientras asiento con mi cabeza. Creo que no era el momento de hablar de distribución de la riqueza, de injusticia social, de inequidad o clases sociales. Pobres de todxs nosotrxs.

lunes, 22 de julio de 2013

Futbolización de la política

No sé dónde fue que leí la idea de la futbolización de la política pero me pareció una descripción tan adecuada de la realidad en Argentina que quería compartirla.
Por un lado, la cantidad de políticos que empiezan su carrera en los clubes de fútbol.
Las barras brava de los clubes de fútbol como fuerza de choque de varias instituciones políticas (partidos, sindicatos, etc).
Después está la pasión del fútbol en las disputas políticas, que no entiende de razones ni de lógica porque es pasión.
La dicotomía propia de los partidos de fútbol que se traslada con mucha facilidad a cualquier análisis político. De repente el peronismo es como boca. Por eso es imposible explicarle a alguien qué es el peronismo...
Entonces unx ya no habla de políticas públicas: defiende o ataca. En el mejor de los casos cambia algunos jugadores o la estrategia. Trasladamos y naturalizamos la violencia en el fútbol a nuestra construcción como sociedad.
Despreciamos al contrincante por el sólo hecho de que está del otro lado. Nos fanatizamos. Obviamos nuestras faltas y remarcamos las ajenas.
Y la mayoría lo mira por TV: al partido de fútbol y a la política partidaria.

¡Qué difícil se nos hace la diversidad! 

miércoles, 22 de mayo de 2013

Dar testimonio

Ayer fui testigo en el Tribunal Ético a la ocupación y colonización por Israel en Palestina que se realizó en Buenos Aires.
Lo único que tuve que hacer fue contar, rememorar algunas cosas de aquellas que se habían tornado en la realidad cotidiana durante tres meses en Palestina, en el checkpoint 300 en Belén. 
Apenas tuve un tiempo para mencionar el recorrido básico del puesto de control. Apenas pude hablar de la humillación de esperar horas para cruzar de un lado al otro de un muro ilegal. De la línea humanitaria que de "humanitaria" sólo tiene el nombre. Hablé de la seam zone.
Pero pude hacer algo que no había hecho. Pude llorar.
Fue un instante en que todas las situaciones de dolor, bronca e impotencia que vi en Palestina se juntaron y por fin me dejaron llorar.
Porque no se puede llorar cuando una está ahí y tiene que ser fuerte y mostrar que lo soporta, que es como un bastoncito en el cual quienes sufren día a día pueden apoyarse un ratito a descansar de tanta cosa.
Hay cosas que no se pueden olvidar. Es como si esas cosas no se olvidaran de una. Entonces vuelvo a sentir el gusto al té con menta y azúcar. A ver los mil mapas desplegados en mesas ratonas de los living palestinos. A ver las fotos de las casas destruidas y los escombros a mi alrededor.  Cierro los ojos y puedo casi escuchar las obras de extensión del muro en Al Walaja... Veo ahí los olivos talados y las colonias en expansión permanente.


martes, 14 de mayo de 2013

El trabajo dignifica

Hace unos meses decidí tomarme un tiempo para avanzar con el estudio. Con los mangos guardados alcanza pero ha llegado la hora de volver a buscar trabajo.

En estos meses que he podido avanzar con mi tesis, cursar materias que me dan ganas de leer, releer literatura increíble, estudiar idiomas, escuchar podcast de todos los temas que me interesan, participar de todas las actividades gratuitas que quiero y sobre todas las cosas, pude hacer mucho trabajo voluntario... pero como ya lo hemos escuchado: nada es para siempre.

Conversaba con una compañera y me contaba sobre los líos en su laburo y me dijo: ¿quién inventó eso de que el trabajo dignifica?

Por ahora lo primero que tengo es el trabajo de buscar trabajo: full time.

jueves, 18 de abril de 2013

Los gusanos y eso de morirse

La Chiquita, mi abuela, odiaba los gusanos.
Siempre me contaban historias de la valentía de mi abuela que tentaba a las víboras allá en Formosa, que salía con machete cuando escuchaba ruidos y otras hazañas. Otras historias eran de la pobreza, de la falta de comida, del no poder ir a la escuela, de lavar la ropa ajena por años. Tenía fobia a los gusanos.
A la Chiquita le decían así quizás por su contextura menudita. Me acuerdo de su casa en Formosa con un árbol de pomelo. Además amaba sus plantas y las flores.
Ella era difícil muchas veces, siempre me retaba porque la visitaba poco. Y siempre se quejaba de todos. Hacía unos mates dulces que eran una delicia: el agua endulzada con azúcar quemada con carbón y algunos yuyos de cedrón.
La Chiquita se hacía grande por cómo luchaba contra las enfermedades que las tuvo muchas, y operaciones ni que hablar. Tomaba tantas pastillas por día que yo le decía que era su cóctel (creo que no lo entendía). Cuando iba al hospital sus amigas decían que se iba de shopping. Le gustaba o ya se había acostumbrado.
A los peores momentos les ponía su mejor cara. Una mañana ya en su última internación desayunó sus galletitas y me dijo: "enfermo que come no se muere". Se lo tomaba con humor. Y no dejaba de decir cuán rica era la comida.
La Chiquita siempre dijo que no le tenía miedo a la muerte, era muy creyente y si dios mandaba eso así tenía que ser, pero que la cremaran porque no quería que se la comieran los gusanos.

Mi querida Chiquita ya estás descansando en paz. Chichina.