Estoy incluida en muchos grupos de mails. Muchos. Algunos los leo más y otros a veces. Pero hay temas que me dan curiosidad. O personas que me generan algún respeto, si es que lo tengo por alguien.
Me sorprende cómo las personas (no "la gente") tienen esa facilidad de cometer falacias y tomar decisiones en función a ellas.
Amo las falacias. Odiaba las clases de lógica hasta que me enseñaron las falacias. Esa apariencia de lógica profunda que nos lleva a pensar cosas completamente idiotas.
Lo que me gusta de las falacias es su obviedad cuando unx descubre el razonamiento errado.
Hoy en el grupo de mails en mi correo se ejercitaron falacias. Casi como riéndose de quienes las leíamos.
Obvio, los grupos de mails han tomado la moda de "los jóvenes". Es una de las cosas que odio de estos mails, se prenden a todas las modas.
Y el tema es que "los jóvenes" estudiantes que están por terminar una carrera universitaria "no saben nada". ¿Cómo puede ser? ¿De quién será la culpa?
Indignación se leía en cada uno de los correos que llegaba a mi casilla. Desesperación.
Sólo faltaba "la juventud está perdida" o, al menos, los de esta carrera (que por respeto a sus estudiantes he resuelto no mencionar).
Y para colmo de males, se lamenta la situación de los docentes de esa carrera, que deben ser muy malos para que esos jóvenes aprendan tan poco.
Lo digo: esas afirmaciones sólo pueden ser el producto del mismo nivel de ignorancia. Es una falacia formal, que todas estas personas no aprendieron en el colegio o la universidad. Como estos "jóvenes" que no han aprendido cosas que a unx le parecen fundamentales.
Falacia de afirmación del consecuente:
Si A entonces B
Si sabe este tema (uno que ni siquiera corresponde a su currícula), es una persona bien formada.
La falacia de afirmación del consecuente dice:
Si B entonces A
Si es una persona bien formada, sabe este tema.
Esta misma lógica diría cosas idiotas como esta:
Si llueve, me mojo.
Me mojo, entonces llueve.
(No, me metí a la pileta!)
Al fin que dejemos de mirar la ignorancia de lxs otrxs para sorprendernos e intentar ponernos a la vanguardia de la iluminación de sus mentes y empecemos por la propia, sin vanguardia, sin luces y un poquito de autocrítica.
Se apagó.
jueves, 30 de agosto de 2012
miércoles, 8 de agosto de 2012
El Flaco y eso de las generaciones
Hoy hace seis meses que falleció El Flaco Spinetta.
Lo primero que hice fue poner Durazno sangrando y dejar que un poquito me alcance la tristeza.
Hay canciones o música que hace que viajes en el tiempo... a mí me pasa eso con la música del Flaco.
Es que las dos primeras canciones que aprendí en la guitarra, cuando tenía 14, eran del Flaco: Seminare y Amor de Primavera.
Después, con el tiempo, fui entendiendo lo que es su generación, lo que significa su música, su compromiso.
La última vez que lo vi fue en La otra final que organizó el IEM en River, ahí cerquita lo tuve, entré por prensa.
Leía que el Flaco es uno de los padres del rock nacional argentino. Y sí, pero pienso que también lo es de una generación, junto con otros, claro. Una generación que intentó masacrar la dictadura cívico militar.
A veces creo que me hubiera gustado haber tenido un poco de esa generación, pero nací después y me tocó ser de la otra, esa generación odiada por muchxs que hoy, de repente, descubren como "la juventud comprometida", como si fuera producto de un repollo.
Hace seis meses estaba en Belén, Palestina. Es difícil tener un dolor y no poder compartirlo, no lo conocen al Flaco por esos lados, ni a su música. Pero hay algo que sí conocen, eso del compromiso con lo que unx cree y quiere. Eso de darle toda la vida para adelante sin olvidar quiénes somos. Seis meses más tarde en casa pongo música otra vez y vuelve a mi memoria la imagen del Flaco con la guitarra en River esa tarde.
El Flaco pidió que sus cenizas fueran arrojadas al Río de La Plata al lado del Parque de la Memoria, homenaje a las víctimas del terrorismo de Estado en Argentina.
Lo primero que hice fue poner Durazno sangrando y dejar que un poquito me alcance la tristeza.
Hay canciones o música que hace que viajes en el tiempo... a mí me pasa eso con la música del Flaco.
Es que las dos primeras canciones que aprendí en la guitarra, cuando tenía 14, eran del Flaco: Seminare y Amor de Primavera.
Después, con el tiempo, fui entendiendo lo que es su generación, lo que significa su música, su compromiso.
La última vez que lo vi fue en La otra final que organizó el IEM en River, ahí cerquita lo tuve, entré por prensa.
Leía que el Flaco es uno de los padres del rock nacional argentino. Y sí, pero pienso que también lo es de una generación, junto con otros, claro. Una generación que intentó masacrar la dictadura cívico militar.
A veces creo que me hubiera gustado haber tenido un poco de esa generación, pero nací después y me tocó ser de la otra, esa generación odiada por muchxs que hoy, de repente, descubren como "la juventud comprometida", como si fuera producto de un repollo.
Hace seis meses estaba en Belén, Palestina. Es difícil tener un dolor y no poder compartirlo, no lo conocen al Flaco por esos lados, ni a su música. Pero hay algo que sí conocen, eso del compromiso con lo que unx cree y quiere. Eso de darle toda la vida para adelante sin olvidar quiénes somos. Seis meses más tarde en casa pongo música otra vez y vuelve a mi memoria la imagen del Flaco con la guitarra en River esa tarde.
El Flaco pidió que sus cenizas fueran arrojadas al Río de La Plata al lado del Parque de la Memoria, homenaje a las víctimas del terrorismo de Estado en Argentina.
domingo, 17 de junio de 2012
Cómo explicar lo inexplicable
Hace dos viernes cumplí con una de mis tareas luego de la vuelta de Palestina, explicarles a mis compañerxs de la APDH, en una presentación interna, de qué se trató mi vida en Belén durante tres meses.
Estaba nerviosa.
¿Cómo resumir en una hora y media el conflicto palestino israelí, la situación actual, mi experiencia personal y además dejar espacio para las preguntas?
Lo mejor de la presentación creo, fue el mapa que tomamos prestado de las presentaciones de UNOCHA que explica Cisjordania A, B y C, línea verde, colonias, barrera... Ese creo que es un comienzo acertado.
Después de la introducción elegí dos casos, de esos de todos los días, que muestran la locura en la que viven lxs palestinxs y que también muestran que no todxs los israelíes están de acuerdo con lo que hace el Estado de Israel.
Ejemplo 1: checkpoint 300 de Belén a Jerusalén. Casi tres mil personas entre las 4 am y las 7 am cada mañana. La locura de los permisos. Lo indecible de la frustración y el maltrato. El extraordinario trabajo de Machsom Watch.
Ejemplo 2: la historia de Omar y su familia, "el hombre del túnel" como lo llaman en Al Walaja. Usamos un video de Al Jazeera que resume en dos minutos lo que el muro va dejando a su paso.
Lo más difícil será que nada tiene que ver con el sentido común lo que pasa. Las preguntas fueron directas ¿no es obvio que con la construcción de una barrera así se genera más inseguridad de la que se quiera prevenir? ¿no es obvio que esa barrera no busca la seguridad? ¿no es obvio que el aumento de colonias van en detrimento de la opción de los dos estados? Todas cuestiones lógicas, que desde un lugar tan lejano se ven con mucha claridad.
Me acuerdo un día que nos llevaron desde el Programa a visitar Sderot, una señora muy amable nos explicó sus preocupaciones y miedos con los misiles de Gaza que es la ciudad vecina aunque rodeado por el muro. Le preguntamos qué pensaba de la barrera alrededor de Cisjordania y ella opinó que si bien mucho no le gustaba, le daba seguridad. Fue allí cuando el conocimiento de cada unx de quienes vivíamos en esos días en Cisjordania hizo notarle que al no estar completa la barrera, había muchos pasos no controlados y abiertos por los que, incluso algunxs de nosotrxs, habíamos pasado... Se sorprendió. Ella, que había vivido allí en Israel toda su vida, simplemente no sabía que la barrera no estaba completa.
Después de algunas presentaciones en estos meses me vuelve este recuerdo de Sderot, una ciudad con refugios antimisiles por todas partes.
Hay una constante, la constante de no saber de lxs otrxs. Es que hace falta seguir contando lo que pasa en Cisjordania acá en Buenos Aires y en Latino América pero también en Israel.
Estaba nerviosa.
¿Cómo resumir en una hora y media el conflicto palestino israelí, la situación actual, mi experiencia personal y además dejar espacio para las preguntas?
Lo mejor de la presentación creo, fue el mapa que tomamos prestado de las presentaciones de UNOCHA que explica Cisjordania A, B y C, línea verde, colonias, barrera... Ese creo que es un comienzo acertado.
Después de la introducción elegí dos casos, de esos de todos los días, que muestran la locura en la que viven lxs palestinxs y que también muestran que no todxs los israelíes están de acuerdo con lo que hace el Estado de Israel.
Ejemplo 1: checkpoint 300 de Belén a Jerusalén. Casi tres mil personas entre las 4 am y las 7 am cada mañana. La locura de los permisos. Lo indecible de la frustración y el maltrato. El extraordinario trabajo de Machsom Watch.
Ejemplo 2: la historia de Omar y su familia, "el hombre del túnel" como lo llaman en Al Walaja. Usamos un video de Al Jazeera que resume en dos minutos lo que el muro va dejando a su paso.
Lo más difícil será que nada tiene que ver con el sentido común lo que pasa. Las preguntas fueron directas ¿no es obvio que con la construcción de una barrera así se genera más inseguridad de la que se quiera prevenir? ¿no es obvio que esa barrera no busca la seguridad? ¿no es obvio que el aumento de colonias van en detrimento de la opción de los dos estados? Todas cuestiones lógicas, que desde un lugar tan lejano se ven con mucha claridad.
Me acuerdo un día que nos llevaron desde el Programa a visitar Sderot, una señora muy amable nos explicó sus preocupaciones y miedos con los misiles de Gaza que es la ciudad vecina aunque rodeado por el muro. Le preguntamos qué pensaba de la barrera alrededor de Cisjordania y ella opinó que si bien mucho no le gustaba, le daba seguridad. Fue allí cuando el conocimiento de cada unx de quienes vivíamos en esos días en Cisjordania hizo notarle que al no estar completa la barrera, había muchos pasos no controlados y abiertos por los que, incluso algunxs de nosotrxs, habíamos pasado... Se sorprendió. Ella, que había vivido allí en Israel toda su vida, simplemente no sabía que la barrera no estaba completa.
Después de algunas presentaciones en estos meses me vuelve este recuerdo de Sderot, una ciudad con refugios antimisiles por todas partes.
Hay una constante, la constante de no saber de lxs otrxs. Es que hace falta seguir contando lo que pasa en Cisjordania acá en Buenos Aires y en Latino América pero también en Israel.
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viernes, 18 de mayo de 2012
Obediencia debida
Llego a las 4 am al checkpoint y me paro en la salida desde donde puedo contar las personas que pasan por el molinete. Ahí nomás está la garita donde la soldado de hoy es la encargada de abrir y cerrar. De inspeccionar y dejar pasar o no.
Es una soldado nueva. Cuando ya pasó un tiempo les conocés las caras, los modos y los horarios a cada unx. Ella es nueva y me doy cuenta porque tiene rastas. No la había visto antes.
Una está llena de prejuicios, como todxs.
Me imagino que si me la hubiera cruzado en otra situación, quien sabe con amigxs o qué, capaz hubiese sido una potencial amiga. No importa. Ahora eso no importa. Al menos esa imagen me predispone bien.
Son las 5 am y el molinete no abre. Es tarde. A las 5 ya deberían dejar pasar, muchos de los permisos son desde esa hora.
Entonces decido acercarme a la soldado. Golpeo el vidrio blindado de la garita para llamar su atención y poder hablarle. Me mira a los ojos, es una buena señal porque muchas veces te ignoran. Le digo 'buenos días' y me contesta. Otra buena señal. Entonces le pregunto si ya va abrir, que es tarde, que a las 5 normalmente ya dejan pasar.
'Sigo órdenes' me dice y ya no me mira.
Con ella se puede hablar así que insisto: '¿podrías preguntar por qué no abren? ¿si hay algún problema?' Le molesta que insista y me vuelve a mirar ya sin tanta paciencia. 'Ellos me tienen que decir cuando puedo abrir. Sigo órdenes.' Me dice tajante.
Le agradezco. Será porque me respondió, que no es poco.
No puedo dejar de pensar en la obediencia debida. No puedo entender que no aprendamos nada.
Quiero preguntarle qué se le cruza por la cabeza cuando me contesta eso. ¿Le importa? ¿Se da cuenta?
Anoto en la libretita: 5.15 am Hablé con la soldado y pregunté por qué no abre aún. Contestó que sigue órdenes.
Es una soldado nueva. Cuando ya pasó un tiempo les conocés las caras, los modos y los horarios a cada unx. Ella es nueva y me doy cuenta porque tiene rastas. No la había visto antes.
Una está llena de prejuicios, como todxs.
Me imagino que si me la hubiera cruzado en otra situación, quien sabe con amigxs o qué, capaz hubiese sido una potencial amiga. No importa. Ahora eso no importa. Al menos esa imagen me predispone bien.
Entonces decido acercarme a la soldado. Golpeo el vidrio blindado de la garita para llamar su atención y poder hablarle. Me mira a los ojos, es una buena señal porque muchas veces te ignoran. Le digo 'buenos días' y me contesta. Otra buena señal. Entonces le pregunto si ya va abrir, que es tarde, que a las 5 normalmente ya dejan pasar.
'Sigo órdenes' me dice y ya no me mira.
Con ella se puede hablar así que insisto: '¿podrías preguntar por qué no abren? ¿si hay algún problema?' Le molesta que insista y me vuelve a mirar ya sin tanta paciencia. 'Ellos me tienen que decir cuando puedo abrir. Sigo órdenes.' Me dice tajante.
Le agradezco. Será porque me respondió, que no es poco.
No puedo dejar de pensar en la obediencia debida. No puedo entender que no aprendamos nada.
Quiero preguntarle qué se le cruza por la cabeza cuando me contesta eso. ¿Le importa? ¿Se da cuenta?
Anoto en la libretita: 5.15 am Hablé con la soldado y pregunté por qué no abre aún. Contestó que sigue órdenes.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Trabajar en Palestina. Experiencias de trabajadores y voluntarios en los territorios ocupados
Sábado 5 de mayo – 15 a 18 hs
Sede de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas - FAIE
(Condarco 321 – C.A.B.A.)
En la semana del día internacional de los trabajadores, los y las invitamos a participar de una jornada en la que nuestros tres primeros acompañantes ecuménicos argentinos compartirán su testimonio acerca de lo vivido en Palestina. Una oportunidad única para escuchar de primera mano sobre el conflicto y el día a día en territorios ocupados. Como siempre, habrá espacio para preguntas.
Esperando poder contar con su presencia, nos despedimos fraternalmente,
Comité Facilitador PEAPI en Argentina- peapi.argentina@gmail.com
Cada año, el Programa Ecuménico de Acompañamiento a Palestina e Israel (PEAPI) envía unos cien "acompañantes ecuménicos" (AE) procedentes de diferentes países a las comunidades vulnerables de Palestina con la misión de protegerlas, mostrarles solidaridad y defender sus causas. También acompañan al movimiento israelí por la paz en sus actividades.
El proyecto coordina, coloca, supervisa y capacita a los AE y los estimula a empeñarse, junto con los coordinadores nacionales, en actividades de sensibilización a su regreso a los países que los enviaron. El proyecto organiza visitas ecuménicas internacionales para unirse a los acompañantes en la celebración de reuniones breves y en acciones solidarias como la observación de los puntos de control, la vigilancia en las puertas del muro, el acompañamiento de niños a la escuela, etc.
miércoles, 4 de abril de 2012
Odiosas las comparaciones, terroristas los Estados
Cuando pasa un poco el tiempo empezás a procesar mejor lo que viste, lo que pensaste y hasta lo que sentiste.
Eso me pasa. Porque una aprendió -nuestra historia será- que no hay que olvidar.
Hannah Arendt habló de la ciudadanía y explicó que es "el derecho a tener derechos". No fue casual su reflexión, fue su vida y el nazismo que la llevaron a pensar sobre estas cosas.
Perseguida por su origen judío en la Alemania nazi, le sacaron su ciudadanía alemana. Porque ese era, entre otros, uno de los pasos del régimen nazi para masacrar. Hannah fue entonces apátrida y se refugió en los EEUU, donde después consiguió la ciudadanía de ese país.
Es que la Alemania nazi sabía que sin la ciudadanía les quitaba a esas personas los derechos.
Esas cosas hacen los Estados terroristas.
A pesar de tanta globalización los Estados siguen siendo la garantía final de los derechos de sus pueblos, o de sus nacionales, según el caso. La ciudadanía tiene eso de incluir y excluir al mismo tiempo. De proteger y discriminar.
La Corte Penal Internacional no va a investigar si hubo crímenes de guerra cometidos por Israel en Gaza en lo que se denominó la "Operación Plomo fundido" porque dice que la Autoridad Palestina no es un Estado reconocido por las Naciones Unidas.
Lxs palestinxs son apátridas en tanto las Naciones Unidas no reconozcan a Palestina (como ya lo ha hecho un gran número de países en el mundo -pero no los poderosos-). Porque si no tienen Estado no pueden tener ciudadanía. Y sino tienen ciudadanía pierden su derecho a tener derechos. El derecho a que haya un juicio y castigo por les pasó y por lo que les pasa.
Odiosas las comparaciones de lxs apátridas judíos con lxs apátridas palestinxs.
Por eso la importancia de un Estado para el pueblo judío, por eso Israel.
Por eso la importancia de un Estado para el pueblo palestino, por eso Palestina.
Los únicos terroristas definidos son los Estados, los otros terroristas son los que cada uno quiere porque no hay definiciones consensuadas. Los otros son los que quedan a tamaño exacto de las necesidades de los imperios o los poderosos para "defenderse".
Odiosos los Estados terroristas.
Eso me pasa. Porque una aprendió -nuestra historia será- que no hay que olvidar.
Hannah Arendt habló de la ciudadanía y explicó que es "el derecho a tener derechos". No fue casual su reflexión, fue su vida y el nazismo que la llevaron a pensar sobre estas cosas.
Perseguida por su origen judío en la Alemania nazi, le sacaron su ciudadanía alemana. Porque ese era, entre otros, uno de los pasos del régimen nazi para masacrar. Hannah fue entonces apátrida y se refugió en los EEUU, donde después consiguió la ciudadanía de ese país.
Es que la Alemania nazi sabía que sin la ciudadanía les quitaba a esas personas los derechos.
Esas cosas hacen los Estados terroristas.
A pesar de tanta globalización los Estados siguen siendo la garantía final de los derechos de sus pueblos, o de sus nacionales, según el caso. La ciudadanía tiene eso de incluir y excluir al mismo tiempo. De proteger y discriminar.
La Corte Penal Internacional no va a investigar si hubo crímenes de guerra cometidos por Israel en Gaza en lo que se denominó la "Operación Plomo fundido" porque dice que la Autoridad Palestina no es un Estado reconocido por las Naciones Unidas.
Lxs palestinxs son apátridas en tanto las Naciones Unidas no reconozcan a Palestina (como ya lo ha hecho un gran número de países en el mundo -pero no los poderosos-). Porque si no tienen Estado no pueden tener ciudadanía. Y sino tienen ciudadanía pierden su derecho a tener derechos. El derecho a que haya un juicio y castigo por les pasó y por lo que les pasa.
Odiosas las comparaciones de lxs apátridas judíos con lxs apátridas palestinxs.
Por eso la importancia de un Estado para el pueblo judío, por eso Israel.
Por eso la importancia de un Estado para el pueblo palestino, por eso Palestina.
Los únicos terroristas definidos son los Estados, los otros terroristas son los que cada uno quiere porque no hay definiciones consensuadas. Los otros son los que quedan a tamaño exacto de las necesidades de los imperios o los poderosos para "defenderse".
Odiosos los Estados terroristas.
lunes, 12 de marzo de 2012
Vivir bajo ocupación
Porque no hay definiciones de tratados internacionales que alcancen.
A mí no me alcanza para explicar lo que es vivir bajo ocupación.
El Estado de Israel viola derechos garantizados para la población que ocupa. Eso está claro y ha sido condenado en múltiples y diversas ocasiones por organizamos internacionales, por otros Estados y por muchas organizaciones de derechos humanos.
Es para lxs trabajadorxs cruzar puestos de control esperando horas y con el trato o destrato de lxs soldados y seguridad privada de ese día.
Es la incertidumbre de cuándo demolerán la casa que tiene orden de demolición, dejada en el patio.
Es no tener derecho a la justicia civil, porque siempre vendrá una corte militar.
Es desear que llueva para poder tener agua porque la administración de los asuntos civiles de los ocupantes no se preocupan.
Es la detención administrativa por semanas y meses sin cargos ni explicaciones desde los 12 años o menos.
Es desear que la tierra no sea confiscada cuando el muro se construye cerca. O que la violencia de los colonos no llegue a matar.
Es el muro que avanza como “la nada” de la historia sin fin.
La ocupación no es estática. Se mueve cada día. Arrestando, maltratando, haciendo sufrir.
La ocupación está presente en cada uno de los actos de la vida de lxs palestinxs. Ocupa las calles con torres de control, las casas con controles militares, la escuela con amenazas cuando no son gases lacrimógenos, ocupa las esperanzas de muchxs de lxs palestinxs.
La ocupación va tomando y deformando la dignidad de los israelíes que la justifican con argumentos de seguridad inconsistentes, que les hace perder sus derechos también. La ocupación los obliga a censurar su posibilidad de pensar y preguntar, de ver y criticar.
La ocupación no es todo aunque tiene anhelos colonizadores. Cada vez quiere ser más grande, fuerte y poco a poco ocuparte también.
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