martes, 23 de septiembre de 2025

Las Cartas

Tengo cartas de amor que recibí de personas que nunca me amaron 

y amores imposibles a los que les escribí cartas que nunca les llegaron.

Amo las cartas. 

Siempre tuve algo con las cartas: 

amigas epistolares; 

amistades que nunca viste pero has leído; 

amé la costumbre alemana de enviar postales; 

aún cuando me llega un paquete a casa siento esa emoción de lo nuevo, 

aunque la app me avise que está llegando.  

Amo las cartas.  

Tuve noviazgos por carta que terminaron 

como si el correo postal nos hubiese jugado una mala pasada. 

Escribí muchas cartas.

Diseñé sobres coloridos y únicos, 

tarjetas de cumpleaños que hoy seguiría admirando.

Amo las cartas.

Y hoy miro tus ñires, cerezos, maitenes y radales 

y una vez más, casi como una premonición: 

amo Las Cartas. 

lunes, 3 de marzo de 2025

Contra la pena de muerte

Me pasa muchas veces que las personas que me conocen quieren hablar conmigo de política, muchas porque buscan una interlocutora interesada en el tema o quizás porque quieren escuchar otro punto de vista.
Sin embargo me ha pasado últimamente que esas personas de mi total confianza y a quienes respeto profundamente, ante la impunidad y la frustración terminan deseando? apelando? justificando? la muerte de quienes cometen delitos graves, de lxs responsables.
Es difícil ver cuán enraizada está la pena de muerte, cuán poco parece valer la vida y cuán poco aprehendida está la idea que los derechos humanos son inherentes a la persona humana, sin importar quiénes sean, qué hayan hecho. Eso aprentemente tan sencillo del derecho a la vida por el simple hecho de ser un ser humano.
Es nada más ni nada menos que los artículos 1, 2 y 3 de la Declaración Universal. Eso que a veces parece tan obvio pero que es en realidad tan profundamente cuestionado por el modo en que vivimos.
Pienso que con sus falencias la Declaración Universal sigue siendo una gran herramienta de defensa de los derechos humanos, también creo que no nos podemos valer de la muerte de nadie para lograr el bienestar de todxs. Algo debería hacernos ruido cuando la muerte parece la única salida.

martes, 12 de septiembre de 2023

Ojalá no tuviéramos nada

 "¡Ojalá no tuviéramos nada!" me dice con esa mezcla de enojo, tristeza e ironía.

No es que sea la riqueza económica la que la rodea, ni que le sobre la comida ni las propiedades. Es la conclusión a la que llega irónicamente cuando me intenta explicar de alguna manera el conflicto y la violencia que atraviesa desde hace décadas a la región del Magdalena Medio en Colombia. 

Es que sino tuvieran petróleo, oro, tierras fértiles, agua dulce... quizás no querrían tanto ese lugar ni los paracos ni la guerrilla ni los grandes empresarios, quién sabe, quizás. 

Ella es una defensora de derechos humanos, han sido continuas las amenazas sufridas, un par de veces rumorearon que la habían matado en el pueblo. Esas amenazas instalan también el miedo en la comunidad. También la realidad es clara: en el primer semestre de 2023 al menos 77 defensores de derechos humanos y líderes sociales fueron asesinadxs en Colombia. 

El mes pasado tuve la oportunidad de conocer y acompañar a las comunidades de la región del Magdalena Medio, como parte de la Comisión Directiva de ECAP. Conocer un poquito del trabajo cotidiano y silencioso de quienes luchan por un mundo mejor. 

La Organización Femenina Popular tiene una presencia y un trabajo fundamentales en los territorios. La ironía en la boca de estas mujeres es sinónimo de resistencia. Porque ellas juntas llevan adelante tareas titánicas, a pesar de los asesinatos y las amenazas. Aunque la única salida que el Estado parece poder brindarles hoy sean autos blindados y escoltas armadas para protegerlas. Aunque las reparaciones lleguen un día pero las vidas ya se hayan perdido. Ellas dicen "es mejor ser con miedo que dejar de ser por miedo". 

"Sin la memoria la verdad es mentira, la justicia ventaja impune, la reparación solo migajas." 



martes, 2 de junio de 2020

No recuerdo si era la tele, Palestina, Chaco, Chile o acá a la vuelta

Ves la rodilla del cana en el cuello del negro que dice que no puede respirar y no es la primera vez que estás frente a esa imagen.
Ves la policía que avanza contra los manifestantes, reprimiendo, disparando y no es la primera vez que podés sentir el olor a gas pimienta.
Ves los golpes, las corridas, los gritos y los llantos y no es la primera vez que sos testigo de eso.
Pero lo peor de todo, es que estás convencida que no será la última.

miércoles, 22 de enero de 2020

Everybody knows the rules

"Todxs conocemos las reglas" le dice el enojado presidente francés Macron, a un soldado israelí que lo escolta incluso dentro de la iglesia Santa Ana que pertenece al gobierno francés.

Un soldado que escolta un presidente probablemente conozca las reglas pero también conoce las reglas que el Estado de Israel le ha enseñado: la ley del más fuerte, la ley de los facts on the ground.

La regla de la anexión de los territorios como Jerusalén Este -ese mismo lugar que todos los medios llaman Israel olvidando que es una flagrante violación al derecho internacional1- o como los Altos del Golán de Siria o las propuesta de los candidatos en las próximas elecciones israelíes para anexar el Valle del Jordán de Palestina.

El soldado conoce las reglas de la ocupación, donde las vidas de lxs israelíes (y no todas por igual) valen más que las de lxs palestinxs. Conoce perfectamente que generará reacciones y enojos pero sabe que la ocupación se impone por la fuerza, no por la diplomacia, ni la política de los acuerdos de paz. Su mismo Estado le ha enseñado esta lección toda su vida.

La regla es sencilla y es que al Estado de Israel poco le importan las condenas internacionales de Naciones Unidas, no retrocede un centímetro de muro por la condena de la Corte Internacional de Justicia2, tampoco se sonroja cuando bloquea cada día la Franja de Gaza con sus dos millones de personas encerradas en un lugar declarado "inhabitable" para este año3. Poco parecen afectarles las demoliciones de casas4, los checkpoints5, lxs 5000 presxs politicxs palestinxs en sus cárceles6, lxs miles de asesinatos7, los bombardeos, las colonias8, los cotidianos ingresos a Al Aksa9, entre tantos otros cotidianos hechos.

Porque al final ahí están: presidentes de países importantes y otros, que adulan su compromiso contra el racismo, el antisemitismo y conmemoran el Holocausto. Ahí, en territorio anexado en flagrante violación de los derechos humanos.

Es que el soldado, en realidad, conoce las reglas mejor de lo que Macron piensa.


1Resolución 478 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptada el 20 de agosto de 1980, da cuenta de la violación al derecho internacional del Estado de Israel.
2Opinión Consultiva de la Corte Internacionalde Justicia sobre las consecuencias jurídicasde la construcción de un muro en el territorio palestino ocupado https://www.icj-cij.org/files/advisory-opinions/advisory-opinions-2004-es.pdf
3Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (CNUCYD)

miércoles, 13 de febrero de 2019

Inés

La miraba atenta, intentaba entender cada uno de sus gestos y comentarios: siempre directos pero dulces.
Cuando algo no le parecía bien, lo decía. Con argumentos defendía siempre sus opiniones.
Hacía uno o dos años que había empezado a militar en APDH y ella me propuso que trabajara en su casa, contestando correos que los recibía de a cientos por día. Así fui conociendo a cada unx de lxs compañerxs que se iban integrando a una organización que se federalizaba de la mano de cada uno de los llamados telefónicos que ella hacía, de los viajes y de los correos que ella me dictaba.
Se tomaba el tiempo para cada unx. Si alguien escribía un correo general, ella contestaba con argumentos, opiniones, y delicadeza cuando tocaba decir algo crítico.
Dos cosas muy personales me enseñó Inés, que el amor no tiene edad y que los "saludos cordiales" o "atentos" no son de compañerxs sino los "cariños" y "abrazos".
Algo de ser compañerxs comparte esa "ñ" del cariño, que hay que mantener vivo, o de esa "r" del amor que hay entre quienes nos acompañamos en la lucha, con nuestras cosas buenas y malas. Nuestros errores y aciertos.
Aprendí con Inés que lo cordial no quita lo valiente.
Una lectora detallista, gran escritora de informes internos que construyen la historia de la APDH, nunca escatimó reconocimientos a lxs demás, esos que ella tanto se merece. 
No hacía alarde de sus títulos, ni de su basta experiencia, ni de su compromiso. Hablaba de cuestiones académicas con una estudiante recién iniciada con la misma seriedad y profundidad con que lo hacía con lxs más destacadxs académicxs. Su lectura marxista de la realidad estaba en todo. Era coherente.
Te extrañaremos querida Inés.

https://www.pagina12.com.ar/174460-ines-izaguirre-una-sabia

viernes, 5 de enero de 2018

15 años del Centro Cultural de la Cooperación o de los desafíos en 4 minutos

Comparto el borrador de mi breve intervención el pasado 22 de noviembre de 2017 en el marco de los 15 años del Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini” donde fui invitada a compartir unas palabras en torno a la batalla cultural desde la perspectiva de los derechos humanos.
¡Cuatro minutos máximo!
El resultado fue algo así:

Hoy a la mañana salí de una reunión un poco apurada por todas las cosas que tenía para hacer. Estuvimos planificando un taller de la comisión de asociados y acababa de darme cuenta que se me superponían dos actividades la semana próxima.
Necesitaba confirmar la fecha de un viaje la semana próxima, que también se superponía, y el celular nunca para de sonar. Una situación de estrés propia de esta época del año. Entonces yo venía preocupada, concentrada, a las corridas. ¡Y además pensando en qué iba a decir ahora!
4 minutos para hablar de 3 desafíos de la batalla cultural desde la perspectiva de los derechos humanos me daba a razón de 1 minuto 20 segundo por desafío. ¡Así es la instantaneidad de nuestros tiempos!
Pensaba hablar de los desafíos de los derechos humanos, citar algunos artículos de la declaración universal...
Y los nervios de saber quiénes me acompañarían acá. ¡y cuánta responsabilidad!

Venía pensando todo esto cuando entro al edificio, donde está la oficina de la APDH, y en el zaguán me encuentro con Mónica, una vecina que es siempre amorosa -esa es la palabra que la define-, la verdad es que no sé mucho de ella, debe tener unos 50 y largos. Estaba cuidando unas cosas de oficina en el zaguán.
Entonces como si nada, como esas conversaciones de ascensor, la saludo y le pregunto:
“¿Se están por mudar?”
Ahí su cara se transforma y con las lágrimas en los ojos me dice que no, que la sociedad en la que trabaja cerró, que se queda sin trabajo, que no sabe qué va a hacer, que justo en esta época del año, que con su edad no sabe si va a conseguir algo, que hace más de 20 años que trabajaba con ellos.
Y se larga a llorar y no sé qué decirle. ¿Qué le voy a decir?

Y a ella no le puedo decir más que mi deseo: que ya va a conseguir algo. La abrazo y sigo para la oficina.
Entonces pienso que están ahí, adelante mío, los desafíos de la batalla cultural en los que vengo pensando.

Es la batalla cultural para que el sentido común no sea la meritocracia sino el respeto a los derechos, para que el sentido común sea la empatía, la solidaridad y el que siga reclamando por memoria, verdad y justicia.

Esto quería compartir, por lo demás salió la nota en Página/12. 




jueves, 27 de julio de 2017

Una mañana un poquito más justa

Y un día la justicia le llegó a la justicia.
Y quienes se creyeron impunes y todo poderosos tuvieron su juicio y su condena.
Contó Pablo Salinas, uno de los abogados querellantes del IV juicio de lesa humanidad en Mendoza que, cuando presentaron la denuncia, uno de los acusados lo llamó para reirse de la denuncia y decirle que se dejaran de hacer pelotudeces. Así nomás. Que esa denuncia no iba a llegar a nada porque él era juez en el año 2010. 
En la noche luego de la sentencia, Pablo recuerda el episodio.
Siempre pensó y luchó porque nunca creyó que eran pelotudeces, porque la única lucha que se pierde es la que se abandona. Y no abandonó.
El tribunal falló culpable y le dio prisión perpetua al que lo había llamado, por ser cómplice de crímenes de lesa humanidad en el marco de un genocidio.
Hoy es una mañana un poquito más justa. 

El día que la Justicia recibió la condena, Página/12, 27 de julio de 2017.


sábado, 8 de abril de 2017

#VivasNosQueremos #NiUnaMenos

Suena como eslogan que se repite en las redes,
como hashtag que se hace trending topic,
como bronca que te atraganta,
como tristeza que brilla en tus ojos.

¿Podrá el capitalismo aprovechar este eslogan?
¿Podrá el patriarcado lavar sus culpas retwitteando?
Muestra la crueldad, sus garras,
que te tocan cuando no querés,
que te hieren, que te violan,
que te matan.

¿Podremos ser semilla de su propia destrucción?
Ser semilla no de lo que nos imponen, de lo que queremos germinar.

Se atraganta un grito en la garganta.
Se hacen lluvia las lágrimas.
No es un eslogan de campaña, ni un trending topic,
es que nos matan, nos asesinan.

jueves, 2 de marzo de 2017

Anoche

Esperaba el colectivo anoche, hacía calor sobre la avenida Callao.
Dos camionetas amarillas pararon de repente delante de mí e hicieron una maniobra inesperada cruzando a la vereda de en frente y dando marcha atrás para quedar justo a la altura de tres personas que dormían en un rincón.
Porque Buenos Aires es así y cada vez peor, testigo de la falta de vivienda de muchas personas y familias. También Buenos Aires resultó un lugar donde las camionetas de espacio público del gobierno de la ciudad solo paran para correrte.
Las tres personas se levantan rápidamente y agarran sus cosas mientras de una de las camionetas desenrollan una manguera que solo usarán para "limpiar" ese cuadrado de dos por dos donde estaban durmiendo. Todo el resto queda igual. No hay dudas que el único objetivo es sacar esa gente.
Me muestro sacando fotos, para que sepan que miro, que estoy ahí aunque sea la 1 am. Manguerean ese dos por dos.Levantan la manguera y se van.


Cuando las camionetas se fueron, las personas vuelven a dormir en el lugar en el que estaban.
Una señora se sienta en el banco de la parada en la que espero el colectivo y me pregunta la hora. Sé que no espera el colectivo. Hablamos del clima. Se queda dormida. Ella también está en situación de calle aunque lo disimula.
¿Y qué puedo hacer más que quedarme allí con ella hasta que despierte?
Se despierta y se va, en situación de calle a buscar dónde dormir y que no la molesten.
Yo también me voy en situación de desazón, de tristeza y de impotencia.
Llega el colectivo y la ciudad sigue como si nada.




viernes, 4 de noviembre de 2016

Mitos para desarmar

Mientras la Dirección Nacional de Migraciones aumenta los controles de permanencia aprovechando que ahora puede pedir DNI a cualquiera en la calle; personajes públicos salen a buscar chivos expiatorios cuestionando la igualdad de derechos y la tele nos recuerda que a pesar de todos los argumentos que tengamos, el discurso xenófobo seguirá latente y en funcionamiento, sin importar pertenencias políticas.

Es que es mucho más fácil repetir los mitos xenófobos que buscar la solución a los problemas que no son extranjeros, sino bien de este suelo.

Es mucho más fácil repudiar a los estudiantes extranjeros de la universidad pública que denunciar los temibles recortes de presupuesto a las universidades nacionales que -con o sin esta población- seguirán empobreciéndose como resultado de una política que busca desfinanciarlas y desprestigiarlas.

Es mucho más fácil escandalizarse con la igualdad de derechos para todas las personas que habitamos el suelo argentino, que llevar adelante políticas de inclusión y garantía de derechos.

Es mucho más fácil hablar del trabajo que “nos quitan” los migrantes en lugar de luchar contra el crecimiento de la desocupación que nos afecta a todos.

Es mucho más fácil decir que eso lo pagamos nosotros con nuestros impuestos como si cualquier persona que habita este suelo no pagara IVA y ganancias (cuando tiene el privilegio de tener un empleo formal).

Es mucho más fácil decir que el narcotráfico viene de otros países en lugar de hacernos cargo que si funciona es porque cuenta con la anuencia de decisores políticos, complicidad policial y judicial para funcionar.

Es que es mucho más fácil sostener mitos que enfrentarse con la realidad. La realidad que nos dice que ninguna política de corte xenófoba va a solucionar los problemas sociales de un sistema excluyente y degradante para la gran mayoría, sin importar de dónde sea cada quien ni qué documento muestre.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Palabras en el acto homenaje a Aldo Etchegoyen en el primer aniversario de su fallecimiento

Es difícil hablar hoy, porque las lágrimas buscan asomar y porque la presencia de Aldo nos hace falta.

Aldo era de esos que Bertolt Brech llamó los imprescindibles, porque luchó toda la vida.
Es por eso que éste es un homenaje necesario.

Podría hablarles de todas las luchas que Aldo llevaba pero no me alcanzaría el tiempo y creo que muchos de quienes estamos acá las conocemos, y por eso estamos acá.

Porque no puede resumirse en unas pocas palabras su compromiso con los pueblos originarios, su trabajo interreligioso, su tarea en la Comisión Provincial por la Memoria, su concreta ayuda para encontrar nietos apropiados durante la última dictadura, su claridad con los derechos del pueblo palestino, sus décadas de trabajo como referente de la APDH y de la Iglesia Metodista.

No pueden citarse todas las cartas abiertas que escribió y todas las situaciones en las que medió. No puede resumirse toda una vida defendiendo los derechos humanos en una carilla.

Aldo tenía ese sentido del humor que nos hace recordarlo con alegría, como cuando le dijo a Miguel, poco tiempo antes de morir, que tenía problemas del alma.
- ¿Del alma? le preguntó Miguel sorprendido.
- ¡Del alma-naque! Contestó Aldo haciendo gracia de su edad.
Contaba las historias de las luchas por los derechos humanos como historias que cuentan los abuelos, daban ganas de escucharlo porque tenía esa picardía en el relato... describía todo con las palabras justas.

Porque Aldo lograba encontrar las palabras justas, acertadas y serenas incluso en las situaciones más difíciles. Esas palabras que por más que siempre fueron cordiales nunca le quitaron lo valiente.

Recordarlo hoy a Aldo es fortalecer nuestra lucha (eso decía Aldo en el homenaje a Augusto Conte), la lucha de la APDH y la de todos los organismos de derechos humanos.

Pienso que el mejor homenaje que podemos rendirle a Aldo es seguir luchando cada día, como lo seguimos haciendo desde la APDH, aunque él nos falte pero con la certeza que está con nosotros cada vez que levantamos nuestra voz por la libertad de Milagro Sala,
que nos solidarizamos con el pueblo palestino,
que acompañamos a los Mapuches en Chubut y los Qom en Chaco y Formosa,
que visitamos las cárceles para denunciar la violencia,
que seguimos luchando por la memoria, la verdad y la justicia. Por los treinta mil compañeros detenidos desaparecidos. PRESENTES

Aldo ha sido un histórico luchador de los derechos humanos porque hizo historia con su lucha.
Por eso quiero decir, querido Aldo: “Tú no moriste contigo”.

1 de noviembre de 2016






miércoles, 27 de julio de 2016

El reino del revés

Vamos a ver cómo es 
el reino del revés.

Y así partí el martes pasado a Jujuy, hace una semana, pero siento que han pasado meses, porque la distancia no sólo se mide en kilómetros.
No puedo sacarme la imagen de la marcha a 40 años del apagón, los trabajadores de Ledesma cortando la ruta y las compañeras de la Tupac en el penal de Alto Comedero.
Tenía que ser el día del amigo para que no le faltara la ironía a la visita a Milagro Sala.
A las 13 horas el sol arde en San Salvador y más en el penal donde muchxs llegamos para entrar -en grupos- a visitar a Milagro. Muchas otras personas, mujeres y niños, van llegando en el horario de visita a ver a sus seres queridos que están presos, como Milagro.
La lista en la que hay que estar, el DNI, la requisa, la espera, la caminata hasta el penal, las rejas, las llaves, y entrar. Nos recibe una mesa con mate, jugo y masitas en el patio del penal.
Hay niñxs jugando a la pelota que han venido a visitar a las presas.
Hay otras presas pero la más visitada es Milagro. Otras compañeras de la Tupac se acercan, hablamos con ellas también pero la guardiacárcel dice que no se puede.
Son compañeras de militancia pero las pusieron separadas contrariamente a lo que dicen las Reglas Mínimas de tratamiento a reclusos y otras personas privadas de libertad (ONU), pero no importa porque ni deberían estar ahí.
En el reino del revés lo que sorprende es que las cosas funcionen bien, y por ello nos asombramos del buen trato que nos brinda la guardia de la puerta. ¿Será por la cantidad de diputadxs que forman parte de la delegación?

Se respira la injusticia mezclada con el polvo de las calles de tierra.

Estoy cansada. Duermo diez horas antes de salir el día siguiente a la marcha por los 40 años de la Noche del Apagón. De Calilegua a Libertador Gral. San Martín caminamos con las banderas de los organismos y los familiares, con sindicatos, la Tupac lleva una gran bandera que dice: Libertad a Milagro Sala.
Es una columna importante y más aún cuando sabemos que, para muchxs, formar parte de esa marcha y vivir en Jujuy es un desafío al poder. Al poder económico del Ingenio Ledesma, que son los Blaquier, y al poder político que ha instalado un estado policial en la provincia.
Pero marchamos y los kilómetros se hacen cortos porque vamos acompañándonos. Por primera vez la marcha no termina en la plaza principal sino en el corte de la ruta 34 donde los trabajadores del ingenio azucarero han sido reprimidos hace unos días.

Llegamos al centro cantando:
¡Qué lindo, qué lindo, qué lindo que va a ser
cooperativa obrera la empresa de Blaquier! 

40 años y los trabajadores siguen siendo reprimidos cuando luchan por sus derechos.
40 años y en el reino del revés Milagro Sala está presa y Blaquier libre.

sábado, 4 de junio de 2016

Como sino existieran

Me siento en el avión, vuelo hacia una escala inútil, de esas que toman dos aviones a un lugar que era mucho más cerca que cualesquiera de las conexiones.
Me desplomo en el asiento, calculé mal los tiempos y tuve que correr para no perder este vuelo desde el JFK en NYC.
Cuando recupero el aliento la conversación que mi vecino tiene con una chica del otro lado del pasillo llama mi atención: habla de los túneles y las bombas, las armas y le muestra fotos, no puedo evitar mirarlo aunque intento disimular. Habla de su experiencia en Israel, así llama indistintamente a Tel Aviv, el valle del Jordán, Haifa y Jerusalén. Ella lo escucha atenta.
En su muñeca con la que extiende el celular mostrándole las fotos puedo ver pulseras con la bandera israelí y la sigla IDF (fuerzas israelíes).
Hablan de los soldados israelíes, con admiración ella dice "Pensás que van a ser diferentes pero son tan parecidos a nosotros", dice que los soldados son héroes.
El sigue contándole las historias de los soldados y sus batallas, los túneles y los vuelos de las fuerzas israelíes. Pero pareciera que esos soldados están completamente solos porque nunca mencionan a los palestinos, como sino existieran.
Todo lo que cuentan parece un cuento de valientes, donde israelíes y judíos son sinónimos, palabras intercambiables, donde la comida es maravillosa, las frutas excelentes y los soldados la figura más respetada.
No voy a sacar justo ahora mi libro de Omar Barghouti sobre BDS que me regalaron, no puedo dejar de pensar que hace unos pocos días le han impedido salir de Israel.
Me pongo los auriculares, prefiero escuchar música y dejar que el vuelo me lleve a cualquier lado. 

miércoles, 25 de mayo de 2016

La Nakba sigue

El pasado 14 de mayo me invitaron de la Embajada del Estado de Palestina a una mesa de derechos humanos que compartí con Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo, José Schulman de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre y Linda Dar Issa de la Embajada. Las actividades se realizaron a lo largo de la jornada para recordar la Nakba, la catástrofe.
Comparto lo que escribí para la ocasión:

Quiero hablarles de un lugar y una familia.
El lugar del que quiero hablarles se llama Al Walaja, un pueblo cerca de la ciudad de Belén y que tiene muy cerca dos colonias ilegales construidas por Israel: Gilo y Har Gilo.
Pero esto de vivir cerca de colonias ilegales es algo que le pasa a muchas ciudades en Palestina.


Los habitantes de Al Walaja son refugiados. Muchos de ellos antes vivían donde está la colonia ilegal Gilo hoy. Pero sus pobladores fueron desplazados en el 48, en la Nakba, y una parte pudo asentarse no muy lejos, donde están ahora.
Pero eso de ser refugiados es algo que le pasa a 5 millones de palestinos hoy.
Al Walaja estará rodeada por el muro de concreto que construye Israel que roba tierras, destruye olivos, va demoliendo casas palestinas y atrapa gente y familias, como la de Omar.
Pero eso de estar rodeados por el muro es algo que le pasa a muchas otras ciudades en Palestina, a toda Gaza y en casi toda Cisjordania.
La familia de Omar y Eman con sus tres hijos viven en Al Walaja. Cuando los visitamos con otros acompañante ecuménicos en 2012, sus hijos tenían 10, 8 y 2 años. Su casa quedó, por decisión de Israel, del otro lado del muro.
Pero eso de quedar del otro lado del muro es algo que le pasa a muchas familias en Palestina, en lo que se conoce como la “seam zone”.
Como la casa de Omar quedó del otro lado del muro, Israel, por orden de la corte,  construyó un túnel que conecta su casa con lo que queda de Al Walaja, y propuso poner un cerco eléctrico alrededor de su propiedad.
No la pueden demoler porque Israel les reconoció la propiedad en los 80. Por estar en Area C, no pueden construir ni hacer remodelaciones. La construcción del muro y el túnel al lado de su casa generó fracturas en las paredes que no pueden arreglar porque podría interpretarse como remodelación y dar excusas para la demolición.
En abril de 2013, cuando apelaron la medida, la Corte resolvió que su casa no será rodeada por una alambrada, en cambio, el túnel subterráneo será bloqueado con una puerta y una valla. La familia tendrá una llave de la puerta al túnel, que podrán usar bajo ciertas condiciones:
-sólo ellos pueden utilizar el paso subterráneo libremente;
-todas las visitas a la casa de la familia deben coordinarse con autoridades israelíes 48 horas de antelación, incluyendo todos los detalles del número de visitantes y el propósito de su visita;
-no más de diez visitantes se les permite en un momento dado, y las visitas deben terminar antes de la medianoche;
-la vía de paso no se puede utilizar para el comercio o para el transporte de materiales de construcción.
Además, la construcción de la casa y sus alrededores está absolutamente prohibido.
Cuando el muro termine de ser construido en Al Walaja, la familia de Omar será separada del resto de la población, van a vivir con el temor de que les saquen la llave del túnel que lleva a su casa.
Pero eso de tener una entrada exclusiva les pasa a otros en Cisjordania.

Esta familia es especial porque cuando llegás a su casa Omar te muestra el patio con los olivos y te explica cómo, hace mucho tiempo en ese lugar, se hacía aceite de oliva en los huecos de las piedras.
Eman te ofrece un te con menta y azúcar bien caliente y te invita al living de su casa y Muhammad, el más chiquito, el de la foto, te recibe en la puerta.
Es especial porque le pone nombre y vida a lo que pasa en Palestina. Nos permite entender que atrás de las cifras que siempre se refieren, hay personas.

Este lugar del que les cuento, Al Walaja, y esta familia de Omar y Eman, nos dicen que la Nakba no se terminó, que la catástrofe sigue. Hoy hay nuevos desplazados forzosos en Palestina y millones de refugiados que no pueden volver y eso nos interpela a nosotros que defendemos los derechos humanos de ayer y de hoy para construir un mañana donde la catástrofe no sea más parte del presente.
Que no nos quieran vender otra teoría de los dos demonios, hay un Estado que es responsable de violaciones sistemáticas a los derechos humanos, un Estado genocida, que es el Estado de Israel.




miércoles, 2 de marzo de 2016

El error que termina en muerte es la ocupación

Suelo leer los diarios, y después de haber estado en Palestina, sigo las noticias sobre Palestina e Israel atenta.
Hoy Página/12 publica un artículo "Un error que terminó en muerte" para comentar un episodio en que dos soldados israelíes entran de noche en un campo de refugiados y son atacados.

El artículo obvia el contexto donde los jeeps israelíes con soldados armados para la guerra entran de noche en campos de refugiados y ciudades palestinas cotidianamente. Despertando a quienes viven en las casas, se llevan presos a sus habitantes sin órdenes judiciales, les tapan los ojos y atan las manos; a veces sólo lo hacen para amedrentar a las familias o como "ejercicios" militares: el ejercicio de amedrentar, maltratar y humillar a las familias palestinas en el medio de la noche. 

Quienes fuimos acompañantes en los territorios ocupados hemos visitado campos de refugiados casi a diario en algunas ciudades y siempre nos recibían sonrisas y abrazos de niños y niñas que viven en difíciles condiciones. Maestras y madres preocupadas por la seguridad de sus hijos e hijas nos contaban sobre las incursiones nocturnas de las fuerzas israelíes. Hemos visto niñxs aterradxs ante la presencia de soldados israelíes, con sus armas largas de guerra.
Nosotrxs no necesitábamos armas ni equipos de guerra para entrar porque íbamos a dar clases de inglés o a acompañar alguna actividad cultural o religiosa. Nos reconocían y nos invitaban a tomar té con menta y azúcar o un café en sus casas.

Los campamentos de refugiados existen desde 1950, son tantos que Naciones Unidas tiene una agencia específica: Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) y quienes hemos vivido en los territorios sabemos que cada día son más los desplazados de sus casas: desde el 48 los mayores, desde el 67 y cada día con la construcción del muro, las demoliciones de casas y tantas otras razones producto de la ocupación.

El error no es haber manejado en la dirección incorrecta, el error es seguir ocupando los territorios palestinos.  

miércoles, 17 de febrero de 2016

Por ver a Silvio

Nos juntamos a tomar una cerveza y empezamos a hablar de la facultad, lxs profesorexs y el guardado recuerdo de nuestra visita a Mar del Plata en noviembre de 2005 vuelve a nuestra memoria.
Éramos 5, en el mismo día habíamos conseguido el auto prestado de no sabemos muy bien quién. El clima estaba enrarecido. Nos decían que no se iba a poder llegar hasta la feliz. La seguridad, por la visita de Bush a Mar del Plata para la cumbre, se suponía que no dejaba ni entrar la gente a la ciudad.
Nosotros sabíamos que tocaba en el estadio Silvio Rodríguez.
Los pasajes de colectivos estaban agotados y muchas organizaciones políticas se habían movilizado para la contra cumbre.
A la tarde noche salimos en el auto, nos paró la policía ya en la Av. Independencia ¡eso era mucho antes de lo que esperábamos! Pero luego de un intercambio de comentarios, seguimos y salimos a la Ruta 2.
En la estación de servicio casi Chascomús nos dicen que demos la vuelta que estaba imposible llegar. Pero en la ruta sólo nos pasaban camiones de policía.
Seguimos. Llegamos a la casa que nos habían prestado por esa noche y dormimos.
A la mañana nos levantamos tarde y prendimos la televisión: Silvio empezaba a tocar en el estadio. Agarramos todo y salimos rápidamente a la contra cumbre, entre los cortes y la seguridad a penas llegamos para la última canción y nos quedamos, salió Maradona y después Hugo Chávez a dar el discurso que quedaría inmortalizado con su "ALCA al carajo".
Una vez más Silvio no nos había defraudado.



viernes, 29 de enero de 2016

En defensa propia

- ¿Por qué es tan importante la Libertad de Milagro Sala? Si al final hay un montón de presos, me dijo.

Primero me dio bronca.
Bronca porque pensé que Milagro está presa justamente porque a nadie parece importarle.
Bronca porque a pesar de haber vivido los peores años de la historia argentina reciente no tiene idea de lo que es unx presx políticx.
Bronca porque sé que esa pregunta está repleta de prejuicios de clase y de color de piel.
Bronca porque tampoco creo que sea tan ignorante sino que sé de la maquinaria mediática, jurídica y política puesta al servicio de que Milagro esté presa.

Después hice un esfuerzo por explicar las razones jurídicas que no sirven -por más lógicas que sean- para hacer cambiar de idea a alguien que no está dispuestx a cambiar de idea, porque no le interesa escuchar razones.
Hice un esfuerzo por encontrar comparaciones que aclaren, que tampoco sirvieron porque siguió el alegato de declarar culpable antes que se pueda demostrar lo contrario.

La no conversación se terminó porque cuando alguien hace como que dialoga no funciona el diálogo.

Pero me quedé pensando:
¿Por qué quejarse, gritarlo y decirlo?
En defensa propia.

Primero se llevaron a los judíos, pero como yo no era judío, no me importó.
Después se llevaron a los comunistas, pero como yo no era comunista, tampoco me importó.
Luego se llevaron a los obreros, pero como yo no era obrero tampoco me importó.
Más tarde se llevaron a los intelectuales, pero como yo no era intelectual, tampoco me importó.
Después siguieron con los curas, pero como yo no era cura, tampoco me importó.
Ahora vienen a por mí, pero ya es demasiado tarde.
Bertolt Brecht

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Solidaridad con el pueblo palestino

En el marco de la conmemoración del Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino en el Congreso de la Nación Argentina el pasado martes 2 de diciembre les comparto mi intervención.

El Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino está conformado por distintas organizaciones de la sociedad civil, organismos y referentes de derechos humanos, agrupaciones políticas, independientes, académicos, entre otros, que abrazamos la causa Palestina. No pretendo ni puedo hablar en representación de todos, pero creo que muchos compartirán estas palabras.

El Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino fue resuelto por la Asamblea General de la ONU en el año 1977.

Hoy, 38 años después seguimos solidarizándonos con el pueblo palestino,
porque las violaciones a los derechos humanos no han cesado,
porque los refugiados no han retornado a sus casas, cuyas llaves guardan como tesoros de generaciones,
porque las fuerzas de ocupación detienen administrativamente cada vez más hombres, mujeres, niños y niñas,
porque las colonias se siguen expandiendo contra el derecho internacional humanitario,
porque el muro avanza con cada bloque de cemento, separando a los niños de las escuelas, a los pacientes de los hospitales, a los monasterios como el de Cremisan.
porque se continúan esparciendo los puestos de control, los “checkpoint” que los hay fijos, volantes, repentinos, y casuales, obligando a los palestinos a cambiar su camino a casa, al trabajo.
porque las casas de las familias palestinas siguen siendo demolidas,
porque las bombas vuelven a caer en Gaza,
porque la ocupación de Palestina por parte del Estado de Israel sigue cada día.

En Argentina aprendimos del modo más doloroso que la memoria, la verdad y la justicia son derechos por los que hay que luchar. Sabemos que nunca es fácil pero es mejor cuando estamos acompañados.
Por eso nos solidarizamos con el pueblo palestino,
como un abrazo ante tanto dolor,
como un intento de poner el hombro para las lágrimas que no cesan,
como una mano tendida que aunque hoy no alcanza, ayuda al menos,
para expresarles que compartimos su deseo de una Palestina libre.
Que lo imposible solo cuesta un poco más.


Gisela Cardozo
Secretaria Coordinadora de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.
Representante por APDH en el Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino.
Acompañante Ecuménica en Belén por el Programa Ecuménico de Acompañamiento a Palestina e Israel (PEAPI).

jueves, 12 de noviembre de 2015

La desconexión

Nos invitaron a conversar sobre la situación de Palestina e Israel.
Es un grupo de jóvenes judíxs interesadxs en conocer otras voces, eso me llena de entusiasmo y me sumo a la actividad.
Acordamos con que me referiré brevemente a la violencia de lxs colonxs, esa de la cual fui testigo durante los tres meses que estuve en Palestina.
Pienso que será difícil decir lisa y llanamente la verdad: que muchxs de lxs colonxs son violentxs (muy violentxs) y que las fuerzas israelíes sólo lxs dejan hacer y se limitan a reprimir a lxs palestinxs a menos que medie una orden judicial.
Por eso decidí no decirlo yo, y llevé un testimonio de un soldado israelí que simplemente declara que esa era la orden: no tocar a lxs colonxs. Tomo el testimonio de una publicación de Breaking the Silence.
Hablamos, contamos, opinamos. Pasamos a la parte de preguntas y ella me mira y dice:- yo no puedo olvidarme de las imágenes terribles de la desconexión.
Claro, se me viene toda la propaganda israelí sobre la desconexión encima. Hay que aclarar, que Gaza no es Cisjordania. Que en los territorios palestinos ocupados hay más de medio millón de colonxs, colonias ilegales ante el derechos internacional humanitario. ¿Cómo decirle sin ser brusca que si hubo una "desconexión" en Gaza es porque es Israel el Estado que transfirió su población a territorios que no debió? ¿Cómo decirle que mientras esas colonias fueron desconectadas de Gaza en Cisjordania los planes de vivienda siguen? ¿Cómo ir contra la maquinaria propagandística de años, de golpes bajos?
Digo: que no es lo mismo Gaza. Que en Cisjordania la presencia de colonxs no disminuyó, al contrario. Pero creo que lo que más la convence es que no lo digo yo, sino un soldado israelí.
Pienso primero: ¡Qué bueno que existe esta organización!
Pienso otra vez: Ojalá no tuviera que existir.
Al final de la actividad se acerca, me pregunta por Breaking the silence.

Una recomendación: Israel Cannot Indefinitely Control The Palestinians